PATAGONIA

Quien tiene un porqué vivir siempre encontrará un cómo. Esta frase de Nietzsche inspiró a Viktor Frankl para escribir su libro “El hombre en busca de sentido». El propósito, el ikigai como lo llaman en Japón o la “raison d’ etre” que llaman los franceses es aquello para lo que has venido a este mundo, el para qué.

Pues yo andaba por Madrid muy perdido por aquel Diciembre de 2005 sin saber qué hacer con mi vida con problemas de pareja y de identidad sobre todo. Y entonces en la librería de montaña Desnivel encontré un enorme cuadro que me fascinó de un lugar llamado Las Torres de Paine en la Patagonia Chilena. Lo compré y lo puse enfrente de la mesa de mi despacho para verlo todos los días con el propósito de ir a ese lugar antes que finalizara el siguiente año. Y así fué como en Octubre de 2006 aterrizaba yo solo en Buenos Aires para organizar un viaje al sur de ese hermoso país. 

Estuve caminando durante semanas por rutas maravillosas siguiendo las huellas de aquellos que me precedieron y caminaron esos mismos lugares antes que yo; aquellos que admiro por su coraje y su integridad, siguiendo el rastro de sus pisadas y sintiendo que me hablaban desde la distancia. Sus huellas estaban ahí delante. Caminar solo por senderos es una experiencia que reconforta el alma, desde entonces lo he hecho muchas veces y creo que se ha convertido en uno de mis más firmes propósitos de vida.

Mi primera parada fué llegar a la zona austral, Ushuaia. Me alojé en la Hospedería Campanilla que la regentaba un señor de Gerona muy simpático que me recomendó comer merluza en lugar de marisco como hacemos todos los güiris. Conocí a los amigos del Club Andino Ushuaia con quienes hice trekking por el glaciar Viciguerra y el glaciar Martial. Recorrí en solitario la bahía Lapataia por parajes de ensueño y después subí al tren del Fin del Mundo. También navegué por el canal Beagle y recordé la circunnavegación de Magallanes y Elcano por estas aguas inhóspitas viendo pingüinos y elefantes marinos: Por la noche en la hospedería gentes del lugar contaban historias como la del explorador Shackleton que consiguió sobrevivir en la Antártida después de encallar con su barco Endurance.

El viaje en avión a Calafate es precioso porque desde la ventanilla vas viendo estos lugares de ensueño, la forma de la cordillera de los andes que hace una T al llegar a Tierra de Fuego, que se llama así por Magallanes que le dió este nombre por la cantidad de fuegos que iban viendo y que hacían los patagones habitantes del lugar. En Calafate solo estoy un día para preparar el viaje esperado a Torres del Paine, 5 horas de bus por las que serán habituales y polvorientas carreteras de ripio, con paso de frontera incluido. Me hospedo en la Hospedería las Torres, excelente comida y atención de los chilenos. Elijo el recorrido W que recorre haciendo un dibujo como esta letra a todo el circo montañoso, haciendo noche en los distintos refugios y andando unas 8 horas diarias. Bellísimos parajes únicos en el mundo y consecuencia de las erupciones volcánicas se elevan estas montañas de pizarra y por encima de ellas el Cerro Paine. Bosques de lenga petrificados, derrubios de piedra fina y matorrales de churra casi tumbados por el tremendo viento patagónico. Comparto el camino con Javier, Daniela y Paola.

Después de 6 días alcanzamos el lago Grey y nuestra última parada fue la Hostería Pehoe. Muchas lágrimas por lo vivido, lo logrado y la despedida de este grupo que hicimos de caminantes.

El viaje de regreso a Calafate me regala un atardecer digno de tan bella experiencia. En Calafate un pueblito disperso todo casas bajas y de equipamiento para los que vamos de paso, estuve visitando lugares de naturaleza obligados, Laguna Nimez, lago Argentino, Bahía Redonda y por supuesto el Glaciar Perito Moreno.

Mi siguiente parada es el Chalten, una espectacular zona glaciar donde se encuentran dos míticas montañas de escalada, Fitz Roy y Cerro Torre. Hice el trekking circular por ambas, duro y exigente con mi amiga Rita Buetler que conocí en Rancho Grande el albergue de partida en el Chaltén, un lugar de montañeros auténticos todos “perdidos” en este inhóspito y embriagador lugar. 

Las temperaturas eran muy frías y teníamos que caminar a veces 11 horas en una jornada, pero por supuesto valió la pena. Hubo pena, pero valió. También visitamos el lago del Desierto en la frontera con Chile y el Glaciar Huemul. Me despido de la amiga Rita que se marcha a Ushuaia y desde allí a visitar la Antártida, que mucha envidia me dió. Antes de marchar leo un cartel en la entrada del albergue que reza: Esperamos que aquí hayan venido a buscar los valores que tienen ustedes dentro. Háganlo y tengan respeto por el entorno.

De vuelta a Buenos Aires vía Trelew conozco a una pareja española que vienen de recorrer en coche la Península Valdés y me dejan sorprendido con sus relatos. También conocen Bariloche, Salta y Jujuy otras regiones de este enorme y precioso país hermano. Cené en el barrio del Madero una buena carne con mi amigo Sergio el arquitecto que conocí cuando hice el trayecto desde Madrid y después me enseñó la ciudad desde el punto de vista arquitectónico.

Mi última visita fué a las Cataratas de Iguazú, que fueron descubiertas por un español Alvar Nuñez Cabeza de Vaca, pocos en España lo saben porque el español suele estar acomplejado de sus antepasados y el sistema educativo ayuda poco o nada a difundirlo. Foz de Iguazú es una ciudad muy fea, que unido al calor y la humedad no te da una grata bienvenida. Ya tengo guardada y olvidada la ropa de goretex de la Patagonia Sur.

Esta maravilla de la naturaleza tiene dos lados para visitarla, el lado brasileiro y el lado argentino, más espectacular. Hay puntos donde confluyen tres países al unirse Paraguay. Lo mejor la experiencia del “gomón” una balsa que te lleva debajo justo de las cascadas diluviando encima de tu cabeza el agua del río. Al día siguiente repetí la experiencia pero en sentido contrario al trail y así llegué el primero a la espectacular garganta del diablo y disfruté de unos minutos solo con el sonido enloquecedor y embriagador de la catarata principal. No se puede expresar en palabras, tienes que sentirlo.

Y así acabó mi primera aventura en solitario por tierras argentinas.

Quizá la vida no exige tanto de nosotros, tanto sacrificio, tanto cansancio, tal vez solo nos pide que seamos felices.

Y recuerda que los dos días más importantes de tu vida son: cuando naces y cuando descubres para qué. Mark Twain.

www.elviajerotriton.es

José Andrés.

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