New Zealand

Volamos desde la preciosa ciudad de Wellington hacia Queenstown en la isla Sur. Así finalizaba una semana en coche recorriendo toda la isla Norte desde Auckland hasta Wellington. Una aventura que había comenzado el día 8 de enero de este año 2019 cuando llegamos a la capital Auckland procedentes de Fiji.

Desde allí y sin tiempo de ver la ciudad, alquilamos un coche para dirigirnos al Tongariro National Park, un largo camino que queríamos disfrutar antes de llegar al anochecer a nuestro destino: un actividad de montaña en el parque famoso por representar a Mordor en la trilogía del Señor de los Anillos. Dos días con éxito en el duro trekking y que relaté en un post previo.

El nivel del pais lo vas viendo desde que sales de la capital, carreteras, servicios, amabilidad, tecnología, espacios verdes, comida saludable, y un largo etcétera. Y por supuesto las aerolíneas “kiwis” serviciales, confortables y divertidas: para explicarte las normas de seguridad en el vuelo utilizan un vídeo con dos raperos que es toda una delicia. Las azafatas pasan con niños repartiendo caramelos y golosinas. Y en los aeropuertos, un lujo de tecnología, limpieza y urbanidad, puedes ver el los techos escenas del señor de los anilos, como a Gandalf subido en su escoba mágica.

 El recorrido desde el parque hacia el sur hasta Wellington se hace por la Dessert Road, una carretera que hemos visto en muchas películas con enormes rectas y cambios de rasante. Un delicioso trayecto viendo el atardecer y pasando por pequeñas ciudades rurales y granjeras sin apenas servicios y menos alojamientos. A partir de las 6 de la tarde prácticamente no ves a nadie por las calles y las escasas luces tampoco invitan a detenerte. Solo paramos a tomar algo en un bar de carretera “Subway” y llegamos a las 12 a la preciosa ciudad de Wellington. Nos alojamos en el Gran Concellor James Cook Hotel, un modesto pero bien situado hotel en la ciudad. 

A primera hora subimos al mejor mirador de la cuidad que está en el monte Victoria, desde allí se divisa toda la bahía, el puerto y también el aeropuerto junto al mar. En el puerto estuvimos en el muelle de carga con sus famosas casetas azules. Estuvimos paseando por el baywalk, que aquí le llaman waterfront, un recorrido que rodea todo el perímetro del muelle y al que los habitantes de la ciudad son muy aficionados. También visitamos el Metroplolitan Museum, gratuito por cierto, espectacular y donde puedes hacer un recorrido por la historia de este hermoso país, de su cultura y de sus gentes. Hay otro mirador precioso que se encuentra al lado opuesto de la bahía y se encuentra en Kua Kua Mountain, además se puede hacer un trekking circular que no pudimos hacer por falta de tiempo. Para comer elegimos un restaurante de carne llamado Charlie Sonsby que nos sorprendió por su buenísima calidad y a muy poco precio.

Para ver el atardecer lo mejor es subir con el cable car a la parte más alta de la montaña donde se encuentran las mejores vistas. Wellington nos sorprendió muchísimo, es una ciudad fantásticamente urbanizada, limpia  y sostenible, casi sin transporte por El Centro, muy buenos servicios, la mayoría de ellos gratuitos y enclavada en una bahía impresionante. 

De la isla norte volamos a la capital de la isla sur, Queenstown donde pasaremos una semana fantástica en la ciudad de la aventura. Se encuentra en una bahía y se llega desde el aeropuerto a través de Front Arm, una entrada espectacular de mar que por la que va bordeando la carretera. Igual que en el norte aquí las carreteras, servicios y nivel de vida en general es elevadísimo, y no exagero en absoluto. El primer lugar que visitamos fué Bob´s Peak, una montaña a la que accedes a través de un teleférico que te eleva hasta los 800 metros desde las afueras de la ciudad. Desde allí puedes disfrutar de unas espectaculares vistas de toda la bahía. Nos alojamos en el Colony Hostel, un precioso albergue junto a la bahía que aunque humilde disponía de todo lo necesario.

En la calle principal, Sotober Street se encuentra la hamburguesería mas famosa de toda Nueva Zelanda, Furburguer. Por supuesto me acordaba de la hamburguesería de Nueva York en el hall del hotel Le Park Meridien, algo igual de auténtico y de calidad, también de precio unos 15 dólares por una excelente hamburguesa. En general toda la carne de ternera que hay mucha es de alta calidad y por eso disfrutamos no pocas veces de los magníficos Steak House de la ciudad.

Al día siguiente y siguiendo el curso inacabable del lago Wakatipu nos dirigimos ala pequeño y pintoresco pueblo de Glenorchy, que se encuentra a unos 45 minutos en coche. La carretera se llama Scenic Road y con mucho acierto ya que no hay curva del camino que no quieras detenerte para hacer fotos o disfrutar del paisaje. Glenorchy es un pequeño pueblo de montaña camino de la impresionante cadena montañosa que culmina en el Monte Cook. Solo encuentras casas bajas con su porche y su jardín. Tiene un famoso y muy bonito embarcadero que ha sido filmado en numerosas películas y que por supuesto es parada y visita obligada su caseta donde se guardan las barcas. La carretera acaba aquí y solo caminando o en vehículos todoterreno autorizados te puedes adentrar en las altas montañas. 

A la vuelta nos dirigimos a Teanau tomando el otro margen del lago antes de llegar a Queenstown. Nuestro objetivo era visitar la espectacular bahía de Milford Sound desde allí. Desde Queenstown parten tres carreteras, la de Glenorchy hacia el norte, la de Teanau hacia el suroeste y la de Wanaka al noreste que sería nuestro siguiente destino. La carretera es muy buena pero apenas hay un par de sitios de carretera para tomar algo o repostar en las 4 horas que puede durar el viaje al oeste. Esa tarde aún me dio tiempo a hacer un pequeño trekking al otro lado del lago Teanau. Desde un pequeño embarcadero entras en el bosque por una senda muy bien señalizada hasta llegar a una pequeña bahía llamada Dockbay de arena muy fina, un lugar mágico en el que pude disfrutar yo solo de un precioso atardecer sobre el lago. Unas tres horas ida y vuelta caminando.

Al día siguiente bien temprano nos dirigimos por una carretera escénica y con muchas curvas. Va recorriendo el inmenso lago Teanau y después otros pequeños lagos, algunos bellísimos, como el Mirror Lake, que si te paras a disfrutarlo y está despejado ves el reflejo de la montaña en él. Unas dos horas en nuestro Toyota Corolla nos llevaron hasta el Visitor´s center de la bahía Milford Sound. allí contratamos un recorrido en barco por the Fiord Land, la tierra de los fiordos. Hay que estar temprano ya que a las 9 sale el barco. El fiordo es precioso, en palabras de Richard Kipling se trataba de la Octava Maravilla del Mundo. En mi modesta opinión algo sobrevalorada, quizá Kipling no había visitado los fiordos noruegos… En el recorrido puedes ver muchas focas, cascadas y lo mas espectacular un: Underwater Experience. Se trata de un edificio submarino con cristaleras donde puedes disfrutar del mundo acuático en un entorno natural y sostenible. El trayecto en barco son dos horas y a la llegada lo suyo es un buen almuerzo en las el restaurante del Centro. En el trayecto de vuelta y como era temprano paramos a mitad de camino para realizar un trekking y ascender al Key Mountain, un pico que sobresale en toda la cadena montañosa que termina en Milford. Son 4 horas entre subida y bajada y el recorrido es impresionante y como en todo este pais muy bien señalizado y con servicios ecológicos excelentes.

Llegamos al atardecer a Teanau a tiempo de incorporarnos al barco que te lleva a las cuevas de los glowworm, unos gusanos resplandecientes. Hacía un mes habíamos estado en Vietnam, visitando por la noche el río Lobos y viendo las fireflies, las moscas de luz que vuelan por la noche con su blanco brillo y no queríamos perdernos este otro fenómeno natural de estos pequeños insectos. Pero no tenía nada que ver una cosa y otra. Estos gusanos se encuentran dentro de la cueva y en la oscuridad se les ilumina su cola de color verde por un efecto químico que los identifica y evita que se aproxime uno a otro ya que de hacerlo se comen unos a otros. En la oscuridad pareces estar viendo la bóveda celeste iluminada por estos curioso gusanos. La experiencia está bien sobre todo por bien organizada pero resulta un poco cara, 90€ aproximadamente por persona, que en comparación con los 45€ que nos costó por la mañana el crucero resulta excesivo. 

Después de esta experiencia en el oeste nos dirigimos hacia el noreste a visitar Wanaka, para los que hay que cruzar un puerto de montaña que tiene un mirador espectacular en su cima. A la bajada del puerto se encuentra la preciosa ciudad de Wanaka y nos hospedamos en una casa para huéspedes llamada Two Sides, donde teníamos una habitación con baño privado. La casa era todo un lujo con espacios compartidos, comedor y salón y de una calidad superior a pesar del precio relativamente barato en relación. Cada habitación lleva el nombre de una de los nietos del dueño. una señora encantadora que se ocupa de limpieza y de todas las gestiones te atiende y te ofrece fruta fresca a la llegada. Una casa de campo junto al lago para quedarse vivir. Desde el pueblo hice varios trekking mi afición favorita. el primero fue subir al Iron Mountain. Las vistas desde lo alto de todo el lago y el pueblo de Wanaka y para seguir en la norma de este pais son impresionantes. también hice otro trekking en la otra orilla del lago hacia Rocky Mountain. La subida supone un desnivel de unos 500 metros hasta el mirador del Diamond  Lake, el lago desde donde se empieza el trekking y cuyas vistas desde este mirador te dejan sin palabras. Desde lo alto de la montaña volveremos a tener unas vistas impresionantes del lago Wanaka al fondo.

A la vuelta nos fuimos a ver el atardecer viendo el Wanaka Tree el árbol que dicen es el mas fotografiado del mundo. La verdad es que gente haciendo fotos no faltaba y que es algo único y especial, también.A la vuelta paramos en una granja de lavanda llamada Lavander Farm, una experiencia preciosa en estos campos violetas que están bellos y cuidadísimos. Hay muchas alpacas, animales parecidos a las llamas y que los utilizan para la carga. También de camino hicimos una parada en el famoso hotel Cardona. Este hotel se hizo muy famoso como hospedaje  porque cerca de este lugar se encontró oro a finales del siglo XIX y muchos colonos llegaron aquí movidos por la fiebre del oro. Ya de vuelta en Queenstown nos hospedamos en el Heart Hotel, un lugar de mas calidad que el Colonial pero en el centro de la ciudad.

Aún había tiempo para ascender the Queenstown Hill, un popular trekking que sale de la misma parte alta de la ciudad y sube a otro mirador que tiene otras vistas bellísimas del fondo de la Bahía. Todo el recorrido es impresionante y subes hasta los 900 metros. Las vistas van desde el norte que puedes ver Franktown y el aeropuerto, Quennstown abajo y enfrente el Bell Lomon, tras el Bob´s Peak. Por la otra parte y en dirección Wanaka también puedes ver las ciudades de Albert Town y Crommwell. La despedida de la tarde y de la ciudad fue en el embarcadero que estaba muy concurrido y con gaiteros amenizando la tarde a los numerosos jóvenes que se apiñaban a orilla de la playa. Y así fue como despidiéndonos del “Pais de la Naturaleza” para poner rumbo a nuestra siguiente parada: la bella Polinesia Francesa.


Cuando deseas algo con mucha fuerza, el Universo entero conspira para que lo consigas.

Lo que estamos buscando fuera, normalmente lo llevamos dentro.

Donde pones la atención pones toda tu energía.


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Tonga

Nuestro siguiente destino fue el reino de Tonga, un conjunto de más de 170 islas en el Pacífico Sur. La isla principal se llama Tongatapu, y la capital es Nukualofa. Nuestra intención era visitar Vavau, una preciosa isla del archipiélago bastante más al norte pero no había vuelo,era muy caro o había complicaciones para volver en estas fechas de primero de año, y a todo eso sumamos que teníamos pocos días. Así que decidimos visitar muy bien la isla principal y las pequeñas islas cercanas en cuatro días y tres noches.
Es muy fácil la comunicación con los tonganos, su lengua también se llama Tongano pero tienen como segunda lengua el ingles, que hablan con muy buen nivel. Tonga quiere decir Sur, y parece ser que se le puso este nombre a estas islas que están al sur de los principales archipiélagos de la inmensa Polinesia. Algunas palabras en lengua local son: “alua” que quiere decir adiós; “malo opito” es gracias, “malo elelei” que significa hola.
Para movernos por la isla y conocerla toda alquilamos un coche Toyota Airis por 60 dólares tonganos. El cambio por dólar es de 0,44€. es decir unos 27€ nos costó el coche, lo considero barato para el precio de estas islas tan aisladas. Tuvimos que pagar un suplemmeto de 18 € mas por devolver el coche en el aeropuerto para desde allí coger nuestro próximo vuelo a Samoa, así de esta forma nos ahorramos el taxi de ida ya que el aeropuerto queda bastante alejado de la capital donde estamos alojados. Un detalle es que mi carnet internacional no es valido así que si me detienen por alguna infracción me sancionarán, cosa que afortunadamente no ocurrió.
Salimos de nuestro cómodo hostel llamado Malau Lodge, situado en un bonito lugar muy cerca de la playa y del centro de la pequeña capital. Toda la isla está muy mal comunicada de red de internet, para el que tienes que comprar un voucher, con boletas y datos por tiempo como antiguamente en Europa porque la conexión es muy cara. Para haceros una idea, el servicio de 75 megas cuesta unos dos dólares.
Las carretera principal. en cambio, está en muy buen estado sobre todo en la parte norte. Solo hay que llevar cuidado con los radares móviles, que hay muchos y bien escondidos. El trazado va bordeando toda la isla. y hemos hecho nuestra primera parada en el desembarco del capitán Cook, lugar poco interesante, tan solo un mirador. Después y en dirección noreste llegamos a  Ha´amonga´a Maui, esto es una puerta gateaway, tres piedras milenarias tipo Stonehenge, y se trata de una puerta de coral que da entrada al mas allá, . El rey en el año 1960 mando a los científicos que encontraron una explicación y parece ser que concluyeron que la piedra superior esta como alojada y que hace de techo y tiene dos marcas como cuñas la de la izquierda y derecha son dos puntas que marcan hacia el cielo una el trópico de Cáncer y la otra el de Capricornio. Los dos puntos donde sale el sol los dos días, el mas largo y el mas corto del año.
Después estuvimos en la Anatulo Cave esta junto a la playa, cuesta una tasa de entrada de 6 euros. Es chulisimo, con estalactitas y estalagmitas, no tan bien iluminada ni tan muy bien señalizada como otras que hemos visto y tampoco muy bien cuidada pero es espectacular su interior. El principal atractivo es que es hay piscina dentro  enorme. Conforme te aproximas vas escuchando mucho ruido, voces y música. La sorpresa es que hay muchos grupos sobre todo familias disfrutando de la piscina interior de la cueva. hay lugares para saltar, y el único peligro es la aglomeración y el resbalarte. La poza de agua es muy profunda y de agua cristalina. Después quise visitar Inna Cave, otra cueva que esta junto a la playa de Ojo Lake, muy salvaje y bonita. hay que bajar unas escaleras y desafortunadamente la cueva esta cerrada ya que esta cueva pertenece a un resort privado y solo abren cuando hacen celebraciones particulares o cenas.Este es uno de los pocos restaurantes en todo la isla que puedes encontrar, y no abre todos los días, apenas hay tres o cuatro en toda la isla.
La carretera del sur esta en muy mal estado, ya me lo habían advertido pero quise vivir la aventura y ver algunos lugares curiosos, como la misión de Santa Teresa de Avila, ademas de inmensas plantaciones de piñas, cocoteros y meloneros. Muchos pastos y vacas. La carretera a veces va por zonas de selva con mucha frondosidad y numerosas entradas a uno y otro lado donde se pueden ver camiones entrando que parecen desaparecer en la espesura. Acabada esta carretera del sur y cerca ya de la costa suroeste, se encuentran los famosos Blow Holes. Este es un lugar con acantilados y la particularidad  es que en el arrecife que hay junto a la orilla hace un escalón enorme. El océano golpea violentamente contra este arrecife volcánico que tiene muchos agujeros y perforaciones en su interior, como un queso de gruyere. Cuando entra el agua de forma violenta lo hace a presión y sale con fuerza por los caminos que encuentra hacia arriba simulando un géiser, simplemente espectacular. Las subidas y bajadas de la marea van haciendo una sinfonía de ruido y chorros por todo el acantilado, algo que no había visto en mi vida.
Después fuimos a ver Maui’s Rock. Maui quiere decir Dios. Esta roca se conoce también como Tsunami, llamado así porque la leyenda dice que esta enorme roca la tiro Dios desde la isla de enfrente para calmar a la gente con costumbres muy inquietas de esta isla.
Otro lugar algo mas al norte y muy interesante es the Flying Fox Sanctuary, los zorros voladores, una especie de murciélagos . Me vuelvo loco buscándolos en la zona del pueblecito que me habían comentado y no veía nada, buscando por error una especie de zoo o algo parecido. Tuvieron que ser unos niños los que me explicaran que el santuario es en realidad aquel mismo lugar, y que los zorros estaban en los arboles, llamados allí tula, y que se cuelgan boca abajo y permanecen quietos hasta el anochecer, cuando salen a comer mosquitos. Me acompañaron y nos aproximamos y pude verlos, muy muy quietecitos. Aquí la gente se los come habitualmente, aunque yo desistí de hacerlo.
Mas al noroeste hay un resort llamado Bacaloa en el que puedes cenar de Buffet, muy habitual aquí y dado que hay pocos restaurantes se llena y si no reservas no entras. El producto estrella es el puerco asado, tambien hacen un show polinesio de música y danza, y los músicos me cantaron el cumpleaños feliz en ingles y tongano para mi hija Paula que cumplía años aquel día 2 de Enero. El restaurante esta junto a la playa y desde allí vimos un hermoso atardecer en el Pacifico ademas de la agradable velada.
Hay un café en la capital Nukualofa llamado Escape, considero que es el mejor de la ciudad; allí comimos swordfish, pez espada con deliciosa agua de coco. El agua de coco nos tiene enganchados, esta riquísima, y por solo un euro. Cuando la pruebas y esta como gasificada o acida es porque esta pasada, pero tiene la ventaja que así el coco para comer esta mejor. El otro café es el Friends Coffee, y ya esta toda la oferta de la ciudad. La gente se recoge a las 8 y es dificil ver a nadie por la calle a partir de esa hora. La ciudad es totalmente horizontal, es extraño ver dos plantas no digamos tres alturas de edificios. las calles son muy anchas, sin casi ruido, ademas que los coches van muy despacio. Las casas todas tienen la bandera nacional en la puerta, me da envidia ver este orgullo de todos por su bandera y su pais. Gente muy simpática estos polinesios, aunque no tanto como Vanuatu pero mas que en Solomon desde luego.
La terminal del ferry, es el muelle o wharf, alla se cogen  los barcos que van a las islas mayores y también las excursiones a las islas próximas. Desde aquí se puede ir a Eua y a Tata Island, pero son islas muy alejadas y desistimos por falta de tiempo. Un día fuimos a Fafa island, el trayecto nos costo 40 euros de los dos, e incluye el velero, que va sorteando a motor las peligrosas corrientes marinas con una habilidad increíble. En el recorrido ves muchos barcos hundidos debido al  ciclón del pasado año que asolo la isla, sobre todo esta bahía de Tongatapu. La visita a esta isla es preciosa, hay muchos fales, chozas de hoja de plataneros que están  abiertas para dormir o refugiarse. El precio incluye la comida y puedes visitar toda la isla con algunos lugares para ti solo, un Coral Garden espectacular y también puedes ver un vivero de ostras, the oyster farm. Conocimos en esta visita a Thomas y karen, el polaco y ella de Nueva Guinea, muy amables.
Al dia siguiente hicimos otra visita a Pangaimotu Island, mas folclórica que la anterior, muchas familias, y muchos fales mas auténticos aunque menos confortables que los del día anterior. La isla es una pasada, y como la gente en familia se queda en la playa junto al embarcadero, puedes dar la vuelta a la isla en solitario, cosa que hicimos. Muy salvaje, nos hicimos amigos de un perro que nos acompaño en toda la vuelta. Nos costó la visita 23 euros la mitad que el día anterior y también todo incluido. Aquí hay un barco hundido pero justo al lado de la playa y puedes subir y tirarte.
Tonga fue un lugar que nos gustó mucho para los pocos días que estuvimos, sus gentes y sus paisajes nos enamoraron.
Cuanto tiempo es para siempre?, preguntó Alicia. A veces solo un segundo, respondió el conejo. LEWIS CARROL.
Mas SER y menos TENER. Somos seres humanos y no tenerse humanos.
Hay lugares de los que no vuelves nunca.
José Andrés, Enero 2019.

Solomon Islands

Llegamos a Solomon Islands procedentes de Vanuatu, el pais feliz, el día siguiente a Navidad. La capital es Honiara y se encuentra en la isla de Guadalcanal, famosa porque tuvo lugar una de las batallas más conocidas de la segunda guerra mundial.Tuvimos ocasión de ver muchos restos de naufragios muy cerca de las playas incluso buceamos entre ellos.

Estas islas de la Melanesia fueron descubiertas al mundo occidental por el navegante español Alvaro de Mendaña, que tiene una estatua conmemorando este descubrimiento en la entrada de la ciudad junto a una iglesia católica. La religión es cristiana en parte católica y en parte protestante debido a su etapa como colonia británica. De hecho el nombre original como las bautizara Mendaña, fue Islas Salomón, en honor del rey de Israel, y los ingleses las rebautizaron como Solomon Islands. la lengua es el pajín  pero te entiendes en ingles bastante bien con términos graciosos como jelu, monin  o tankiu, así tal cual. La cerveza local solbrew está excelente, por cierto.
La capital de la isla y alrededores no tiene excesivo interés, y las comunicaciones y en general todos los servicios dejan mucho que desear. Las carreteras están en un estado lamentable y a los pocos kilómetros te toca vadear aguas violentas por las fuertes lluvias frecuentes, muchos coches se quedan atascados. De hecho en dos ocasiones tuvimos que volvernos. Intentamos llegar a Tamadea beach, una zona muy espectacular de la que habíamos oido hablar pero nos dijeron en el camino que unas semanas atrás, tribus muy violentas de una isla vecina, los Malalaitas habían llegado y destrozado todas las instalaciones de forma violenta. Parece ser que esto es algo normal aquí, vamos que es poco seguro según qué lugares, así que decidimos recogernos y volver a la capital.

Hay dos islas preciosas que nos hubiera gustado visitar, Gizo y Sejé, donde está Marovo Lagoon, la laguna salada mas grande del mundo. Pero resulta que aquí todo es complicado, de mala calidad y carísimo, así que decidimos no ir. Donde si estuvimos y disfrutamos mucho, como he dicho antes, fue en las playas con restos de naufragios, disfrutando como niños y con niños, ya que es uno de los pasatiempos nacionales. Las playas están muy sucias y descuidadas. Las familias se reúnen en este pasatiempo compartiendo comida y música mientras niños y mayores se bañan con antiguos buques y aviones de guerra a orillas de la playa.

De camino paramos en un puesto de un producto que todo el mundo consume en la isla, y que ya habíamos visto en otros países del sudeste asiático, “betel nut”. Esta especie de droga legal, se consume metiendo en la boca un tipo de nuez y después se muerde una hoja llamada “fruit leaf”, supongo que tendrá algún liquido que reacciona al mezclarse con la saliva y que antes se moja en unos polvos de lima llamados “lime powder”. Todo esto se mastica en la boca y se aguanta durante un buen rato al cabo del cual lo escupes y se te queda la boca totalmente roja de la reacción. Como no me gusta perderme nada, la probé y puedo decir que se trata de un efecto muy eufórico y excitante. La mala noticia es que su consumo continuado produce cáncer, algo que no les impide consumir con ansiedad a la mayor parte de la población. Incluso vimos a policías tomándola como si nada. En fin …

Como he dicho si quieres visitar alguna isla aunque sea próxima el precio es carísimo a  no ser que aproveches que alguien vaya a ella y te lleve. Y eso es lo que hicimos. Así visitamos Tulagi Island, una preciosa isla a unas tras horas en barca de motor. La pena es que nuestras expectativas no se cumplieron. en los dos días que estuvimos no paró de llover mas que una mañana. El hospedaje era de muy mala calidad, sin agua caliente, solo había arroz y pollo para comeré y cenar, y era muy caro. Eso si las chicas  que lo cuidaban, Anita y Evelyn eran muy encantadoras. En la única aldea que hay en la isla habrá unas cien personas. Al memos tuve tiempo de visitar algunas casas y conocer las costumbres locales. Quise ascender la montaña mas alta de la isla pero resultaba muy peligroso porque había numerosos desprendimientos y había habido muchos accidentes. La anécdota es que no encontrábamos quien nos llevara de vuelta a Honiara y tuvimos que esperar que la lancha de la policía saliera a hacer un servicio y amablemente nos acercaran a la capital.

En general esta isla no nos gustó mucho hemos estado y estaremos en otras islas del Pacífico con experiencias mucho más gratificantes. De aquí para las hermosas Islas Fiji a seguir nuestra aventura.
No te arrepientas de nada de lo que hagas, tan solo de lo que no hagas y de lo que hables de más.
May you always have, love to share, health to spare and friends take care.
José Andrés. Diciembre 2018.

Vanuatu

Hasta hace muy poco yo no sabía que hubiera un pais llamado Vanuatu y mucho menos donde ubicarlo en el globo terráqueo. Perdonen mi ignorancia, pero lo poco que sabía sobre las islas y países de los Mares del Sur era por las películas que veía con mi padre de niño los Sábados por la tarde en la única cadena de televisión, la 1.
Llegamos al aeropuerto de Port Vila procedentes de Filipinas y después de hacer escala en Papúa Nueva Guinea. Días antes leí que había encuestas realizadas entre muchísimos viajeros internacionales y le habían otorgado a este país el calificativo de “mas feliz del mundo”. Aquello que me pareció entonces algo presuntuoso y exagerado, acabó por convencerme. Yo no sé si puedo decir que este sea el país más feliz, pero si puedo decir después una semana en esta isla perdida en el inmenso Océano Pacifico, que todo el mundo parece feliz, siempre alegres y sonriendo. No importa con quien te encuentres ni donde, todos sonríen. Por algo será. La gente es muy alta y gruesa, casi todos negros de piel y de aspecto polinesio y todos muy simpáticos.
Las islas Vanuatu son un archipiélago de 83 islas y la principal se llama Efaté y su capital es Port Vila. Todo el mundo habla la lengua local, el vatu, que también es el nombre de la moneda, cuyo cambio es de 100 vatus por dólar estadounidense. Pero la gente entiende bastante bien tanto ingles como francés. El clima es tropical, muy cálido y cambiante según los vientos que del este soplen. Cuando recorres la isla como nosotros hicimos en vehículo puedes ver numerosos carteles indicadores con instrucciones en caso de Tsunami, algo muy común aquí, al igual que pequeños terremotos y erupciones volcánicas en algunas islas del archipiélago.
En la semana que estuvimos en esta preciosa isla, nos alojamos dos días en un simpático y muy modesto Hostel, llamado “Room with a View” en la capital, regentado por la simpática Tin Tin, una chica china que nos ayudó mucho con todos nuestros planes haciendo deliciosa nuestra estancia. Los últimos dos días también nos alojamos en Port Vila en Vanuatu Holiday Hostel, mucho mejor equipado pero con personal extranjero bastante menos simpático.
Nuestra intención era haber visitado al menos otras dos islas muy especiales Tanna y Espíritu Santo, pero están bastante alejadas y el viaje ha de hacerse en avión o pasar varios días en barco. El problema fue que próxima la Navidad los vuelos estaban saturados y carísimos. Este problema lo fuimos teniendo en nuestro viaje cruzando el Pacífico en estas fechas. Tanna es famosa por tener uno de los volcanes activos mas espectaculares del mundo y que puede verse muy cerca en un vuelo algo intrépido y temerario. Espíritu Santo dicen que es la isla más bonita, aunque yo sobre todo quería visitar el monumento del navegante portugués al servicio de la corona española, Pedro Fernandez de Quirós, quien conquistó y colonizó estas islas. No pudo ser.
En la preciosa Efaté, visitamos el mercado central, con espectaculares frutas y verduras y también exquisito pescado fresco. Muy cerca del mercado está el embarcadero que te cruza a una isla privada muy próxima llamada Iririki. Esta isla es propiedad privada y pagas 15 dólares con derecho a 10 de consumición para comer y el precio te incluye los traslados y el derecho a recorrer todo la isla y las instalaciones, hacer snorkel y cualquier actividad que te apetezca. Nosotros alquilamos un coche e hicimos dos veces el recorrido circular por toda la isla, que te lleva bastante tiempo por la orografía y el estado de las carreteras. En el este las playas son muy agrestes por el efecto continuo del viento. Visitamos la playa de Eton Beach, preciosa y protegida por un arrecife natural de rocas, donde puedes almorzar en pequeñas casetas junto a la playa. Después visitamos Naiwe Beach en Blue Water, un área protegida donde puedes dar de comer y bañarte con tortugas y delfines. Yo me hice amigo de una tortuga que me dijeron que tenía 270 años.
De camino hacia el norte de la isla vimos inmensos campos de cultivo con piñas y platinos sobre todo. Y enormes palmeras todas plantadas en perfectas hileras como si lo hubieran hecho con un tiralíneas. Hay muchos puestos por el camino donde parar para comprar algo de fruta y divertirte viendo las caras sonrientes de los niños algo atónitos y asombrados de ver turistas por aquellos lugares. En mi recorrido hice una parada en un lugar que me sorprendió. Se trataba de una casa de campo muy moderna junto a la carretera con el símbolo y el nombre de INDALO. Resulta que el era de un señor ingles, que tenía a su mejor amigo viviendo en Mojacar y puso el nombre de su casa en homenaje a él. Nos invitó a ver su casa y a pasear por su preciosa playa privada. Incluso nos invitó a cenar el día de Navidad, oferta que declinamos amablemente. En el norte está el Havannah Resort donde paramos y tuvimos suerte de ser invitados a presenciar una ceremonia tribal en honor de unos invitados que se casaban. Fue maravilloso disfrutar de esta representación cultural a orillas del mar. Y a de bajada paramos en un bar a tomar cerveza con la sorpresa que había una bandera de España por la admiración que su dueño tiene a nuestro pais. Hicimos fotos yo con mi habitual camiseta de la selección española y el bajo la bandera. Fue muy simpático aquel momento.
Al norte hay varias islas que visitamos en días sucesivos, Pele, Moso, Lelepa y Nguna.  Cada una de ellas es una sorpresa y navegar por estas aguas es un placer para aquellos que amamos el mar.
Efaté tiene dos patrimonios de la Humanidad que visitamos, uno son los dibujos de arena que te muestran en el Museo Nacional de la capital y el otro son las restos del enterramiento de un líder tribal llamado Jefe Roy Mata en Hat island, la isla del sombrero llamada así por su curiosa forma. La Nochebuena la pasamos en la isla de Moso en el único hotel que hay. Los dueños Anton y Joel, una pareja de australianos, se ocupan de recogerte y hacer que pases una deliciosa estancia en este resort. El día de Navidad yo me levanté a las tres de la madrugada con una hermosa luna llena, para con la ayuda de Anton que me llevo al embarcadero desplazarme a la isla de Nguna y ascender al monte mas alto del archipiélago, el monte Morou de 472 metros, un volcán extinguido y ahora con un bosque espectacular en su interior. La escalada la hice por un espeso bosque acompañado por Amelie, mi guía, para estar arriba antes del amanecer. Espectacular. A la bajada paramos en un poblado muy primitivo donde algunos simpáticos  locales estuvieron cantando canciones en mi honor. Lo pasé genial, imposible mejor día de Navidad.
En la costa oeste hay una playa llamada Hideaway Island donde está el Underwater Post Office, una caseta postal a unos 5 metros bajo el agua donde depositas las cartas, compradas en la capital y con protección para la tinta en el agua. Por increíble que parezca llegan a todos sus destinos y doy fe de ello, las tres que envíe llegaron a sus destinatarios. Solo decir que estuve a punto de “ahogarme” para poder echarlas todas en el buzón. A la vuelta de esta isla disfrutamos de otro de nuestros maravillosos atardeceres y de un autentico tarde en la playa en el Beach Bar Sunset, con cena y un fantástico espectáculo de danza y fuego.

Vanuatu, el pais feliz. Te llevo en mi corazón.
El Mundo es un maravilloso libro, y quien no viaja, solo lee una página. SAN AGUSTIN.
José Andrés. Enero 2019

Cebu

La ciudad de Cebú nos recibe cálida y amable. Atrás queda nuestro paso por la capital Manila, ciudad con mucha historia y con poca energía positiva. Nos hospedamos en el Red Planet, un pequeño hotel boutique, que está en el centro de la ciudad. Una vez alojados nos dirigimos a cenar al famoso centro comercial Ayala que tenemos justo al lado de nuestro hotel.

De camino pasamos por la estación de taxis que cubre los trayectos a casi todos los lugares de la ciudad. Los vehículos son muy populares aquí, son los jeepney, antiguos vehículos que trajeron los americanos en la segunda guerra mundial. El dueño los decoro con colores muy llamativos, caben mas de 15 personas, son abiertos sin ventanas, solo con unas lonas que se bajen si llueve y un individuo vocea los lugares por donde pasa la ruta. Divertido ver el ambiente.

A la mañana siguiente pillamos un “grab”, un coche particular que por  130 pesos, unos dos euros nos llevará hasta la estación sur de autobuses para dirigirnos hacia nuestro destino, Oslo. La suerte es nuestra compañera en todo este viaje, así que nuestro bus al sur está por salir nada mas llegar nosotros. El billete cuesta solo 300 pesos, y el coche es muy confortable, eso si el aire acondicionado a tope como es costumbre en el país.

De camino a Oslob leemos indicaciones y pasamos por muchas ciudades con nombre español como Alcoy, Santander, Cadiz que nos alegra mucho poder ver. El viaje desde Cebú son unas 6 horas que se pasan volando con un par de paradas de descanso. Nos hospedamos en una Guest House llamada Malonzo, muy limpia y bonita donde el dueño no escatimó en atenciones con nosotros como conseguirnos la moto de alquiler, indicarnos que visitar, donde comer y todo lo que hacer o pudiéramos necesitar en los dos días de estancia en esta bonita ciudad sureña. Incluso nos acompañó con su moto de sidecar a coger el barco para Bohol el día de nuestra marcha sin querer cobrarnos nada.

Con la moto que nos costó unos 8 dólares de alquiler por dos días hicimos la primera visita esa misma tarde nada más llegar. Se trata de las Tumolog Waterfalls, unas cascadas a las que fuimos un poco escépticos la verdad, y resultaron ser las cascadas mas impresionantes de todo nuestro viaje, y estábamos casi solos en todo el área, al ir por la tarde. Te puedes bañar bajo una preciosa cortina de agua que cae desde unos 100 metros. Poesía de la naturaleza.

Después bajamos al sur a ver el atardecer a Santander junto a unas señoras locales que compartieron cerveza y charla con nosotros y así pudimos disfrutar de la puesta de sol viendo a los pescadores faenando con sus típicas barcas. Cenamos en el mismo Oslob en las barbacoas callejeras donde compras en los puestos y te sientas en las mesas comunitarias con la gente del lugar. Barato y divertido. Y cerveza San Miguel por supuesto.

A la mañana siguiente madrugamos para algo muy especial, bañarnos en el mar junto a los tiburones ballena. hay que levantarse muy temprano, si llegas a las 6 de la mañana como nosotros ya las colas son enormes, muy masificado, quizá mas de 300 personas esperando por grupos. Una vez te indican las normas de seguridad, todo muy bien organizado y por riguroso orden, unas barcas a remos, unas cinco o seis, te llevan al lugar donde aparecerán los tiburones ballena. Lo que no te cuentan y es importante saber es que cuando llegas al sitio en mar abierto otra  barca sin pasajeros va a pasar en paralelo a unos 40 metros de la fila de barcas con una persona echando plancton al mar. Estos animales son vegetarianos y les encanta el plancton, motivo por el cual van al lado de esta barca comiendo sin parar por lo que has de estar atento cuando llegue a tu altura o de lo contrario te llevaras el susto que me llevé yo que estaba bajo el agua buscando como loco a los animales. De todo y siempre se aprende. Hay taquillas para guardar tus efectos personales porque es mejor no llevar nada encima, y si te recomendaría llevar una mascara de agua ya que todo te lo van a alquilar.

Cuando esto acaba son las siete o siete y media de la mañana. Que hacer?. Justo al lado hay una empresa que se llama Banji, a unos dos kilómetros dirección sur que te lleva por un precio cerrado a una de las islas mas bonitas que he visto en mi vida. No exagero. La isla se llama Sumilon, tiene una parte privada pero la zona pública es espectacular y puedes quedarte hasta el atardecer. No querrás irte, te lo aseguro.

Al día siguiente un catamarán por unos 15 dólares los dos nos llevó hasta la vecina isla de Bohol a seguir nuestra aventura. Después de Bohol volveremos a Cebú, a la capital para conocer con mas tiempo la historia de nuestros antepasados pero eso ya lo contaré mas adelante.

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Nuestro única posibilidad de Felicidad pasa por comprometernos con todo aquello que queremos y con quienes lo queremos. Todo lo que de verdad valga la pena  ha de costar sacrifico. Así que nunca digas que no puedes. ¡Claro que puedes!. Solo que has de elegir hacerlo o no hacerlo. Y cuando te comprometes y eliges un camino, eso, y solo eso, marcará la diferencia. Ecdv.

Lo esencial es invisible a los ojos. No dejamos de ser niños porque nos hacemos mayores sino que nos hacemos mayores porque dejamos de ser niños. Antoine de Saint Exupery.

José Andrés. Diciembre 2018.

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Manila

A la antigua ciudad española de Manila llegamos en un vuelo de poco mas de 4 horas desde Hanoi. Llegamos en Domingo y lo primero que nos sorprende es el enorme y kilométrico malecón ( aquí llamado baywalk ) de entrada a la ciudad en nuestro camino desde el aeropuerto. Al ser festivo hay mucha actividad sobre todo deportiva pero también muchos otros eventos en el enorme paseo que linda al mar.

Esta ciudad fue fundada por el Lopez de Legazpi quien construyó una enorme fortificación a orillas del mar de la que defenderse de sus enemigos: primero los tagalos, los originarios indígenas de la región, y luego de los sucesivos ataques de chinos, japoneses e ingleses.

La ciudadela defensiva lleva el nombre de Intramuros que aquí nos traducen los locales que no saben que hablamos español, como “Into the Walls”. Desafortunadamente la que fuera hermosa ciudadela no está tan bien cuidada como otras plazas coloniales españolas como La Habana, san Juan de Puert Rico o Cartagena de Indias.

Se pueden ver numerosos baluartes que son puestos defensivos con muros muy anchos y principales puestos de defensa en los ataques, todos tienen nombres españoles como San Andrés o San Cristobal.

En el centro de la ciudad amurallada está la hermosa Catedral de Manila. Y nosotros estamos de suerte ya que hoy es el primer Domingo de Adviento y la multitud rinde fervor a sus virgenes y santos en este día en una procesión a ritmo de pasacalles donde cada hermandad va portando su correspondiente imagen al modo de las procesiones españolas. La Virgen del Remedio, de la Asunción, de la Penitencia, el Cristo del Buen suceso y tantos otros que al ser aclamados a su paso por la catedral en ceremonioso paso no deja de chocarnos oír sus nombre españoles con acento ingles, la actual lengua local.

Las calles empedradas, los soportales, los balcones de madera y las fachadas engalanadas con colores blancos que hacen destacar los hermosos maceteros de casi todas las casas, hacen que el paseo por este histórico lugar sea una delicia. Hay muchas plazas interiores con hermoso patios. En una de ellas decidimos quedarnos a comer, nos llama la atención que tienen una foto de nuestro rey emérito, el lugar está en una primera planta con una escalera de madera muy bien cuidada y reluciente. El lugar se llama Barbara y, como no, se come bárbaro. Que delicia de comida buffet. Como en casa.  Nos recordaba “Los Nardos” frente al capitolio en la Habana. Se nota la tradición española y el toque criollo. Además la comida la amenizan unos músicos con canciones populares que conocemos muy bien.

El atardecer lo vemos desde el malecón en un hermoso lugar llamado the Harbour View frente al Hotel H2O. Impresionante la caída del sol con toda la bahía en el horizonte en la viendo los buques marchar y en la que imaginamos aquellas naves del imperio español cargadas de productos para comerciar realizando el torna viaje del famoso Galeón de Manila fue la primera ruta comercial de la Historia durante 250 años.

A la mañana siguiente teníamos muchas ganas de visitar el barrio de Chinatown. El que fuera el primero de todos los barrios chinos del mundo, por causa de aquella ruta comercial a la que pronto los chinos, no sin pocas dificultades de convivencia, se sumaron desde esta ciudad para mandar o llevar ellos mismos sus productos a Nueva España en Mexico. Poco tiene que ver este barrio de hoy en día con aquel pero gustamos de estar en un sitio con tanta historia y que no pasa desapercibida para nosotros.

Por lo demás esta ciudad tiene mucha historia pero transmite no muy buena energía tanto la ciudad nueva como sus gentes, casi todos emigrantes de las áreas rurales y que forman colectivos conflictivos y poco integrados en esta gran urbe. Desde luego ya lo digo nada que ver con el resto de gentes y lugares de estas hermosas islas como ya relataré mas adelante.

Una pena que los norteamericanos cuando apoyaron la independencia y se instalaron en las Islas a finales del siglo XIX prohibieran el castellano y se haya perdido la lengua que les dimos. Es lo que los anglosajones siempre hacen, tabla rasa, restar en vez de sumar, fruto de la envidia quito lo tuyo y pongo lo mío. La regla de los vencedores, más Leyenda Negra.

Afortunadamente y dado que los españoles no ejercían un sistema colonial como los anglosajones que jamas se mezclaban con los pueblos conquistados, el sistema español permitía la mezcolanza y aun hoy podemos ver rasgos criollos de integración de unos y otros pueblos y por supuesto mucha huella de nuestro paso, en plazas, monumentos, nombres y tantas otras cosas.

Me quedará pendiente visitar una preciosa ciudad colonial de la que he oido mucho hablar: Vigan. Tendrá que ser en otra ocasión ya que esta tarde volaremos para la preciosa isla de Cebu a seguir la historia de nuestros antepasados.

En la próxima entrega haré un resumen documentado de aquella ruta comercial que cambió el curso de la Historia y que se llamó. el Galeón de Manila.

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De la vida no espero mucho. Quiero apenas saber que intenté todo lo que quise, tuve todo lo que pude, amé todo lo que valía la pena y perdí apenas lo que no fue mío. Pablo Neruda.

Cambiar el mundo amigo Sancho, que no es locura ni utopía sino cuestión de justicia. Don Quijote.

La única salvación posible escrita que tenemos en dos palabras es: Educación y Cultura. Arturo Perez Reverte.

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José Andrés. Diciembre 2018.

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Nueva Zelanda. Tongariro National Park

Nada más llegar al aeropuerto te das cuenta que Nueva Zelanda es un país muy muy especial. Sorprende la alta calidad de vida y de servicios que tiene. Eso sí, caro no, muy caro. Como el dinero y lo “otro” son para las ocasiones, es el momento de usarlo para cumplir uno de mis sueños pendientes en mi mochila aventurera: realizar dos de los “great walks” mas famosos del país de la aventura y la naturaleza, el país KIWI.

Alquilamos un coche para dirigirnos desde Auckland hacia nuestro primer objetivo, el Tongariro National Park. Las autopistas son gratuitas y de mucha calidad, así que en tan solo 6 horas llegaremos a nuestro destino a través de verdes prados y profundos y hermosos valles.

En este impresionante parque al que llegamos al atardecer, buscamos alojamiento en un hotelito llamado Ruapehu Park Hotel. El Ruapehu es el nombre de la montaña mas alta del parque con 2.984 metros de altura, una cumbre volcánica muy parecida al monte Fuji de Japón, motivo por el cual muchos escaladores vienen a hacerlo sobre todo nipones y tambien para realizar reportajes fotográficos . Tuve que renunciar a la ascensión de esta montaña a pesar de mis ganas por motivo del mal tiempo que se preveía en la cumbre. Es Enero y aquí en el hemisferio austral es verano, pero a pesar de eso en este parque el clima cambia constantemente y puedes sentir las cuatro estaciones en el mismo día tal como te anuncian los guías.

Así que mi decisión es hacer el Tongariro Alpine Crossing. Este es un exigente trekking de 22 kilómetros de largo en un recorrido que te lleva de una a otra parte del parque ascendiendo a la cumbre Tongariro de 1.895 metros. Elegí hacerlo en grupo que creo que es lo mas aconsejable sobre todo si vas a ascender solo, con la ventaja que tambien te alquilan el equipo que necesites para la actividad, gente muy preparada y profesional.

Así que a las 8 de la mañana “la comunidad del anillo” empezamos a dirigirnos a los valles volcánicos de “Mordor” a través de densas nieblas y con una llovizna constante. Es fácil de entender que eligieran estas montañas para escenarios del Señor de los Anillos.

Antes de llegar a la cumbre y después de dos  horas de marcha los guías deciden que el grupo ha de volver por seguridad ya que los vientos cada vez son más fuertes y en la cumbre prevén haya mucho peligro.

Tim, un chico norteamericano y yo, no estamos dispuestos a renunciar y les pedimos bajo nuestra responsabilidad que nos permitan continuar ya que el trazado es muy intuitivo. Gracias a esta decisión y con mucha prudencia alcanzamos la cumbre tras tres horas y media de marcha. Los vientos son verdaderamente fuertes en la cima como así lo indican los postes señalizados que se encuentran en el suelo. Poco tiempo de celebración en la cumbre volcánica y siguiendo el lomo de la montaña iniciamos el descenso hacia el otro lado.

A los pocos minutos de empezar a descender se va abriendo el cielo y empieza despejarse y a aparecer un espectacular paisaje casi lunar a nuestros ojos. Lagos glaciares de color turquesa se pueden divisar en la base de la bajada y al fondo un enorme lago azul que domina imponente este paisaje aterrador al tiempo que embriagador.

Estos kilómetros que vienen ahora me los llevo en mi memoria así como la sensación maravillosas de cumplir un sueño que una vez aquí creo que ha superado lo mucho que yo esperaba de él.

El camino que queda es largo pero se hace fácil fruto de la emoción. En el recorrido compruebas la dedicación y cuidados con que los “kiwis”, como aquí se autodenominan los neozelandeses, cuidan sus montañas y sus senderos. Pasarelas, puentes, escaleras,  trazados de pista, aseos ecológicos y un sin numero de detalles que son la envidia de cualquier montañero.

Tambien puedes ver los efectos de las emanaciones constante de azufre de esta montaña volcánica, tanto residuos como gases humeantes. Ademas en el recorrido hay constantes indicaciones de qué hacer en caso de erupción, la ultima tuvo lugar en el año 1.975.

La parte final del recorrido es un hermoso paisaje con ríos y bosques profundos y así tras ocho horas de marcha llegamos al final de nuestro camino. Desde aquí un transporte nos llevo de nuevo a la entrada del parque donde me esperaba mi “churri” para continuar nuestro viaje al sur.

Salimos del parque por el este al atardecer por una carretera que llaman “Dessert Road” típica carretera desértica y espectacular que ya había visto en multitud de reportajes. Las vistas del parque y sobre todo del Ruapehu son impresionantes. La idea era dormir de camino a Wellington en el sur de la isla norte, pero quizá fruto de la euforia de la ascensión y de la escasez de alojamientos en esta solitaria carretera decidí llegar hasta mi destino esa misma tarde.

La aventura definitiva no existe: cada una es un eslabón que nos une al pasado y nos compromete con el futuro. Sebastian Alvaro.

Observa profundamente a la Naturaleza y entonces lo entenderás todo mucho mejor. Albert Einstein.

Quien viaja vive muchas veces, pequeñas revoluciones alrededor del Mundo.

Quiero viajar el Mundo contigo.

José Andrés. Enero 2019.

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