New Zealand

Volamos desde la preciosa ciudad de Wellington hacia Queenstown en la isla Sur. Así finalizaba una semana en coche recorriendo toda la isla Norte desde Auckland hasta Wellington. Una aventura que había comenzado el día 8 de enero de este año 2019 cuando llegamos a la capital Auckland procedentes de Fiji.

Desde allí y sin tiempo de ver la ciudad, alquilamos un coche para dirigirnos al Tongariro National Park, un largo camino que queríamos disfrutar antes de llegar al anochecer a nuestro destino: un actividad de montaña en el parque famoso por representar a Mordor en la trilogía del Señor de los Anillos. Dos días con éxito en el duro trekking y que relaté en un post previo.

El nivel del pais lo vas viendo desde que sales de la capital, carreteras, servicios, amabilidad, tecnología, espacios verdes, comida saludable, y un largo etcétera. Y por supuesto las aerolíneas “kiwis” serviciales, confortables y divertidas: para explicarte las normas de seguridad en el vuelo utilizan un vídeo con dos raperos que es toda una delicia. Las azafatas pasan con niños repartiendo caramelos y golosinas. Y en los aeropuertos, un lujo de tecnología, limpieza y urbanidad, puedes ver el los techos escenas del señor de los anilos, como a Gandalf subido en su escoba mágica.

 El recorrido desde el parque hacia el sur hasta Wellington se hace por la Dessert Road, una carretera que hemos visto en muchas películas con enormes rectas y cambios de rasante. Un delicioso trayecto viendo el atardecer y pasando por pequeñas ciudades rurales y granjeras sin apenas servicios y menos alojamientos. A partir de las 6 de la tarde prácticamente no ves a nadie por las calles y las escasas luces tampoco invitan a detenerte. Solo paramos a tomar algo en un bar de carretera “Subway” y llegamos a las 12 a la preciosa ciudad de Wellington. Nos alojamos en el Gran Concellor James Cook Hotel, un modesto pero bien situado hotel en la ciudad. 

A primera hora subimos al mejor mirador de la cuidad que está en el monte Victoria, desde allí se divisa toda la bahía, el puerto y también el aeropuerto junto al mar. En el puerto estuvimos en el muelle de carga con sus famosas casetas azules. Estuvimos paseando por el baywalk, que aquí le llaman waterfront, un recorrido que rodea todo el perímetro del muelle y al que los habitantes de la ciudad son muy aficionados. También visitamos el Metroplolitan Museum, gratuito por cierto, espectacular y donde puedes hacer un recorrido por la historia de este hermoso país, de su cultura y de sus gentes. Hay otro mirador precioso que se encuentra al lado opuesto de la bahía y se encuentra en Kua Kua Mountain, además se puede hacer un trekking circular que no pudimos hacer por falta de tiempo. Para comer elegimos un restaurante de carne llamado Charlie Sonsby que nos sorprendió por su buenísima calidad y a muy poco precio.

Para ver el atardecer lo mejor es subir con el cable car a la parte más alta de la montaña donde se encuentran las mejores vistas. Wellington nos sorprendió muchísimo, es una ciudad fantásticamente urbanizada, limpia  y sostenible, casi sin transporte por El Centro, muy buenos servicios, la mayoría de ellos gratuitos y enclavada en una bahía impresionante. 

De la isla norte volamos a la capital de la isla sur, Queenstown donde pasaremos una semana fantástica en la ciudad de la aventura. Se encuentra en una bahía y se llega desde el aeropuerto a través de Front Arm, una entrada espectacular de mar que por la que va bordeando la carretera. Igual que en el norte aquí las carreteras, servicios y nivel de vida en general es elevadísimo, y no exagero en absoluto. El primer lugar que visitamos fué Bob´s Peak, una montaña a la que accedes a través de un teleférico que te eleva hasta los 800 metros desde las afueras de la ciudad. Desde allí puedes disfrutar de unas espectaculares vistas de toda la bahía. Nos alojamos en el Colony Hostel, un precioso albergue junto a la bahía que aunque humilde disponía de todo lo necesario.

En la calle principal, Sotober Street se encuentra la hamburguesería mas famosa de toda Nueva Zelanda, Furburguer. Por supuesto me acordaba de la hamburguesería de Nueva York en el hall del hotel Le Park Meridien, algo igual de auténtico y de calidad, también de precio unos 15 dólares por una excelente hamburguesa. En general toda la carne de ternera que hay mucha es de alta calidad y por eso disfrutamos no pocas veces de los magníficos Steak House de la ciudad.

Al día siguiente y siguiendo el curso inacabable del lago Wakatipu nos dirigimos ala pequeño y pintoresco pueblo de Glenorchy, que se encuentra a unos 45 minutos en coche. La carretera se llama Scenic Road y con mucho acierto ya que no hay curva del camino que no quieras detenerte para hacer fotos o disfrutar del paisaje. Glenorchy es un pequeño pueblo de montaña camino de la impresionante cadena montañosa que culmina en el Monte Cook. Solo encuentras casas bajas con su porche y su jardín. Tiene un famoso y muy bonito embarcadero que ha sido filmado en numerosas películas y que por supuesto es parada y visita obligada su caseta donde se guardan las barcas. La carretera acaba aquí y solo caminando o en vehículos todoterreno autorizados te puedes adentrar en las altas montañas. 

A la vuelta nos dirigimos a Teanau tomando el otro margen del lago antes de llegar a Queenstown. Nuestro objetivo era visitar la espectacular bahía de Milford Sound desde allí. Desde Queenstown parten tres carreteras, la de Glenorchy hacia el norte, la de Teanau hacia el suroeste y la de Wanaka al noreste que sería nuestro siguiente destino. La carretera es muy buena pero apenas hay un par de sitios de carretera para tomar algo o repostar en las 4 horas que puede durar el viaje al oeste. Esa tarde aún me dio tiempo a hacer un pequeño trekking al otro lado del lago Teanau. Desde un pequeño embarcadero entras en el bosque por una senda muy bien señalizada hasta llegar a una pequeña bahía llamada Dockbay de arena muy fina, un lugar mágico en el que pude disfrutar yo solo de un precioso atardecer sobre el lago. Unas tres horas ida y vuelta caminando.

Al día siguiente bien temprano nos dirigimos por una carretera escénica y con muchas curvas. Va recorriendo el inmenso lago Teanau y después otros pequeños lagos, algunos bellísimos, como el Mirror Lake, que si te paras a disfrutarlo y está despejado ves el reflejo de la montaña en él. Unas dos horas en nuestro Toyota Corolla nos llevaron hasta el Visitor´s center de la bahía Milford Sound. allí contratamos un recorrido en barco por the Fiord Land, la tierra de los fiordos. Hay que estar temprano ya que a las 9 sale el barco. El fiordo es precioso, en palabras de Richard Kipling se trataba de la Octava Maravilla del Mundo. En mi modesta opinión algo sobrevalorada, quizá Kipling no había visitado los fiordos noruegos… En el recorrido puedes ver muchas focas, cascadas y lo mas espectacular un: Underwater Experience. Se trata de un edificio submarino con cristaleras donde puedes disfrutar del mundo acuático en un entorno natural y sostenible. El trayecto en barco son dos horas y a la llegada lo suyo es un buen almuerzo en las el restaurante del Centro. En el trayecto de vuelta y como era temprano paramos a mitad de camino para realizar un trekking y ascender al Key Mountain, un pico que sobresale en toda la cadena montañosa que termina en Milford. Son 4 horas entre subida y bajada y el recorrido es impresionante y como en todo este pais muy bien señalizado y con servicios ecológicos excelentes.

Llegamos al atardecer a Teanau a tiempo de incorporarnos al barco que te lleva a las cuevas de los glowworm, unos gusanos resplandecientes. Hacía un mes habíamos estado en Vietnam, visitando por la noche el río Lobos y viendo las fireflies, las moscas de luz que vuelan por la noche con su blanco brillo y no queríamos perdernos este otro fenómeno natural de estos pequeños insectos. Pero no tenía nada que ver una cosa y otra. Estos gusanos se encuentran dentro de la cueva y en la oscuridad se les ilumina su cola de color verde por un efecto químico que los identifica y evita que se aproxime uno a otro ya que de hacerlo se comen unos a otros. En la oscuridad pareces estar viendo la bóveda celeste iluminada por estos curioso gusanos. La experiencia está bien sobre todo por bien organizada pero resulta un poco cara, 90€ aproximadamente por persona, que en comparación con los 45€ que nos costó por la mañana el crucero resulta excesivo. 

Después de esta experiencia en el oeste nos dirigimos hacia el noreste a visitar Wanaka, para los que hay que cruzar un puerto de montaña que tiene un mirador espectacular en su cima. A la bajada del puerto se encuentra la preciosa ciudad de Wanaka y nos hospedamos en una casa para huéspedes llamada Two Sides, donde teníamos una habitación con baño privado. La casa era todo un lujo con espacios compartidos, comedor y salón y de una calidad superior a pesar del precio relativamente barato en relación. Cada habitación lleva el nombre de una de los nietos del dueño. una señora encantadora que se ocupa de limpieza y de todas las gestiones te atiende y te ofrece fruta fresca a la llegada. Una casa de campo junto al lago para quedarse vivir. Desde el pueblo hice varios trekking mi afición favorita. el primero fue subir al Iron Mountain. Las vistas desde lo alto de todo el lago y el pueblo de Wanaka y para seguir en la norma de este pais son impresionantes. también hice otro trekking en la otra orilla del lago hacia Rocky Mountain. La subida supone un desnivel de unos 500 metros hasta el mirador del Diamond  Lake, el lago desde donde se empieza el trekking y cuyas vistas desde este mirador te dejan sin palabras. Desde lo alto de la montaña volveremos a tener unas vistas impresionantes del lago Wanaka al fondo.

A la vuelta nos fuimos a ver el atardecer viendo el Wanaka Tree el árbol que dicen es el mas fotografiado del mundo. La verdad es que gente haciendo fotos no faltaba y que es algo único y especial, también.A la vuelta paramos en una granja de lavanda llamada Lavander Farm, una experiencia preciosa en estos campos violetas que están bellos y cuidadísimos. Hay muchas alpacas, animales parecidos a las llamas y que los utilizan para la carga. También de camino hicimos una parada en el famoso hotel Cardona. Este hotel se hizo muy famoso como hospedaje  porque cerca de este lugar se encontró oro a finales del siglo XIX y muchos colonos llegaron aquí movidos por la fiebre del oro. Ya de vuelta en Queenstown nos hospedamos en el Heart Hotel, un lugar de mas calidad que el Colonial pero en el centro de la ciudad.

Aún había tiempo para ascender the Queenstown Hill, un popular trekking que sale de la misma parte alta de la ciudad y sube a otro mirador que tiene otras vistas bellísimas del fondo de la Bahía. Todo el recorrido es impresionante y subes hasta los 900 metros. Las vistas van desde el norte que puedes ver Franktown y el aeropuerto, Quennstown abajo y enfrente el Bell Lomon, tras el Bob´s Peak. Por la otra parte y en dirección Wanaka también puedes ver las ciudades de Albert Town y Crommwell. La despedida de la tarde y de la ciudad fue en el embarcadero que estaba muy concurrido y con gaiteros amenizando la tarde a los numerosos jóvenes que se apiñaban a orilla de la playa. Y así fue como despidiéndonos del “Pais de la Naturaleza” para poner rumbo a nuestra siguiente parada: la bella Polinesia Francesa.


Cuando deseas algo con mucha fuerza, el Universo entero conspira para que lo consigas.

Lo que estamos buscando fuera, normalmente lo llevamos dentro.

Donde pones la atención pones toda tu energía.


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SAMOA

Nuestra visita a Samoa duro cinco días con sus cuatro noches. No nos acompañó mucho el tiempo, tuvimos bastante lluvia pero con las treguas que daban los chaparrones pudimos visitar muchos preciosos e increíbles lugares de esta maravillosa isla.
La isla principal es Upolo, a donde llegamos aterrizando en su aeropuerto internacional de Faleolo. Llegamos a las 2 de la madrugada procedentes de Fiji. A la llegada alquilamos un confortable Toyota Airis en la agencia Avis. En unas dos horas recorrimos la carretera que te lleva de oeste a este para dormir en el coche en la famosa playa de la Lalomanu, En el trayecto apenas vimos dos o tres coches, teniendo en cuenta que eran las 4 de la madrugada, cruzamos la capital Apia, donde lo único abierto era un Mc Donalds que nos permitió tomar algo para reponer fuerzas. Al amanecer pudimos comprobar que no exageran cuando dicen que está playa es de las mejores del Pacífico.
Hay muchos fales donde alojarte y dormir. Un fale es como una choza elevada y redonda o hexagonal que está abierta por todas sus caras. Para dormir se sueltan del tejado unas cortinas de plástico para protegerte de la lluvia, de la noche y de los curiosos. Además te facilitan una mosquitera, colchones y sabanas en las que son de pago. Nuestra idea era dormir aquí el primer día, pero decidimos marchar y volver otro día ya que estaba empezando a llover y no hubiera sido una buena idea pasar un día con fuertes lluvias en este alojamiento tan frágil. Así que nos fuimos de nuevo a la capital Apia y buscamos un hostal limpio y barato llamado Mataoga.
En el camino hacia la ciudad vimos las cataratas Sopoaga, unos espectaculares saltos de agua que se ven abajo de un cortado montañoso. Para acceder a ellas hay que pagar una pequeña entrada a una amable señora que te muestra un precioso y muy cuidado jardín del que ella misma se ocupa. Cacao, Cafe, Canela, Mango, y otros muchos árboles en un jardín maravilloso. En la ciudad nos dirigimos al mercado central y compramos deliciosa fruta que sería nuestra dieta para ese día.
Al día siguiente fuimos a ver la cosa museo del escritor Robert Louis Stevenson que vivió y murió en este paraíso de isla. Como amante de la literatura de aventuras, disfrute mucho de la visita por la enorme mansión, escuchando fabulosas historias del autor de la Isla del Tesoro. Si quieres puedes visitar su tumba pero has de emplear dos horas en subir a la colina donde dejó escrito fuera enterrado y se cumplieran sus tres deseos: ser enterrado allí en lo alto, con las botas que le habían llevado a tan fantásticos lugares y por último que se le cantara en su entierro la canción que compuso para ese momento. Esta canción también la canta el personal que te hace la visita al final del tour por la vivienda.
No lejos de allí, y entre estos bosques espectaculares pudimos visitar un lugar llamado Sliding Rocks, una especie de toboganes naturales de roca y piedra donde baja el agua y por los que puedes deslizarte. Como en esta época no hubo lluvias hasta nuestra llegada, resultaba algo peligroso las bajadas con poca agua así que lo disfrutamos el lugar pero con poco riesgo. Este lugar y todos los demás que vimos están muy bien cuidados, así como jardines, parterres y también las calles y carreteras. Muchos funcionarios cortando el césped en los márgenes de las carreteras que nos contaban lo orgullosos que estaban de cuidar su tierra y su entorno. Preciosas flores rojas y amarillas a ambos lados de la carretera alegran la vista de los conductores por toda la isla. En el camino ves muchos pájaros, petirrojos sobre todo, y también otros parecidos a la perdiz que no levanten el vuelo y que cruzan la carretera. Yo pensaba que eran kiwis como en Nueva Zelanda pero parece ser son una especie autóctona de la isla que no aprendí su nombre. También se cruzan muchas vacas, cabellos y cerdos pequeñitos en familia que van comiendo hierba por todos lados. Los autobuses son muy chulos y coloridos, de estilo de autobús de colegio norteamericano.
En la isla hay bastantes resort para público de poder adquisitivo alto, casi todos cerrados en esta época, justo hoy es el día después de Reyes. En algunos de estos lugares puedes comer ya que los restaurantes están abiertos. Nuestro favorito fue el Sea Breezer. Un lugar paradisiaco en una cala perfecta con su pequeña isla en El Centro, rodeado de frondosos árboles y cuidadisimo como es costumbre en la isla. Disfrutamos de una  deliciosa comida junto al mar solo interrumpida por una lluvia ligera pero incesante.
Hay un precioso lugar junto a la playa llamado Return to Paradise, que es un espacio privado con muchas fales y que lo regenta un tal Mes, para nosotros Messi. En este lugar no hay turistas solo samoanos con los que puede compartir música y risas. Las familias llevan comida, bebida y equipos de música, alquilan por unos tres euros el fale para cada grupo y pasan el día en compañía. Yo pensaba que este era el nombre del lugar donde se hizo la película Retorno al Paraíso, y mi amigo Messi, me indicó que eses lugar ahora es un resort que sea a unos tres kilómetros, y que podía pasar allí de vista como así hicimos. Pero nada mucho escaparate pero poco auténtico, así que volvimos al primer Paraiso a seguir disfrutando la tarde y la puesta de Sol junto a los simpáticos samoanos.
Visitamos también otro lugar muy especial al suroeste de la isla, The Giant Clams, una playa con almejas gigantes, como volantes de coches. Es un lugar protegido por tanto no se permite tocarlas y mucho menos cogerlas. Para verlas has de entrar nadando con aletas una largo distancia y una vez en la zona que está señalizada con boyas, puedes sumergirte apenas metro o metro y medio y verlas. Cuando te aproximas y las ver cerrarse así de grandes, de verdad que impresiona.
En Apia cenamos en un bonito restaurante italiano llamado Paddels, cuyo simpático dueño nos contó muchas historias además de ofrecernos una excelente cena mediterránea. En la ciudad es el único sitio donde puedes comprar algún detalle para llevar, y en nuestro caso las famosas banderas que adornan nuestras mochilas. Camisetas del país y magnéticos completan nuestras compras.
Tusua Ocean Trench, es el lugar más espectacular de la isla. Se trata de un cenote, de origen volcánico este pozo natural está inundado de agua Del Mar, muy próximo al acantilado. Este tiene una larga escalera espectacular que te baja hasta la base del agua que con su color verde esmeralda transparente  te deja cautivado desee que te asomas. Desde abajo puedes nadar hasta otra cueva próxima guiado por una cuerda a la que puedes asegurarte.
Cerca de aquí pudimos ver otra vez los Blow Holes, muy parecidos a los que vimos en Tonga aunque no tan espectaculares, fundamentalmente porque el agua no llegaba con tanta violencia. Para bajar a ellos hay que hacerlo por una zona de jardines cuidadisimos, una vez más, y abajo hay enormes piscinas naturales que puedes cruzar en el intervalo entre subida y bajada de marea.
El concepto de fale se ve por toda la isla, también como centro de reunión, colegios, incluso Iglesias. Así pueden verse estas construcciones abiertas, solo con las columnas del perímetro y el techo siempre hecho de palmas de plátano secas, y unas cortinas de plástico enrolladas arriba que cuando llueve las dejan caer.
La población samoana es muy religiosa, enfrente de las casas ves las tumbas de sus familiares muy bonitas y mejor cuidadas con flores.
En el norte está la principal zona de alistamiento de ballenas se llama Papalea, que también es un precioso arrecife de coral al que puedes acercarte en barco. Desafortunadamente nosotros no pudimos por el temporal tan malo que tuvimos. Tuvimos que conformarnos en pasear por el embarcadero y tomar te en la casa del barquero.
También al norte está Piula Cave Pool, una piscina natural con agua de mar y muchos peces de colores, otra visita que no pudimos disfrutar más que de lejos también por el tema del temporal.
Samoa, una preciosa isla, nada cara, apenas nos gastamos 600$ samoanos, unos 100€, incluyendo comidas alojamientos y desplazamientos.  Lo mejor, por supuesto, su encantadora gente.
Mes nos enseño algunas palabras como Hola que se dice Talofa, Adiós se dice Tofa Saifua, y Gracias que se dice Faftai Lava. Ah, y la excelente cerveza Vailima.
Vive un día cada día. No te acuestes y pongas la “máquina del tiempo”. No digas nunca no tengo tiempo. Este momento contiene todo el tiempo disponible en el Universo. Usa el tiempo como una medicina, aceptando el  momento presente, en lugar de como un veneno, resistiéndote. Las pausas que tanto enojan a tu EGO son necesarias. El tiempo es un medio y no un objetivo.

Tonga

Nuestro siguiente destino fue el reino de Tonga, un conjunto de más de 170 islas en el Pacífico Sur. La isla principal se llama Tongatapu, y la capital es Nukualofa. Nuestra intención era visitar Vavau, una preciosa isla del archipiélago bastante más al norte pero no había vuelo,era muy caro o había complicaciones para volver en estas fechas de primero de año, y a todo eso sumamos que teníamos pocos días. Así que decidimos visitar muy bien la isla principal y las pequeñas islas cercanas en cuatro días y tres noches.
Es muy fácil la comunicación con los tonganos, su lengua también se llama Tongano pero tienen como segunda lengua el ingles, que hablan con muy buen nivel. Tonga quiere decir Sur, y parece ser que se le puso este nombre a estas islas que están al sur de los principales archipiélagos de la inmensa Polinesia. Algunas palabras en lengua local son: “alua” que quiere decir adiós; “malo opito” es gracias, “malo elelei” que significa hola.
Para movernos por la isla y conocerla toda alquilamos un coche Toyota Airis por 60 dólares tonganos. El cambio por dólar es de 0,44€. es decir unos 27€ nos costó el coche, lo considero barato para el precio de estas islas tan aisladas. Tuvimos que pagar un suplemmeto de 18 € mas por devolver el coche en el aeropuerto para desde allí coger nuestro próximo vuelo a Samoa, así de esta forma nos ahorramos el taxi de ida ya que el aeropuerto queda bastante alejado de la capital donde estamos alojados. Un detalle es que mi carnet internacional no es valido así que si me detienen por alguna infracción me sancionarán, cosa que afortunadamente no ocurrió.
Salimos de nuestro cómodo hostel llamado Malau Lodge, situado en un bonito lugar muy cerca de la playa y del centro de la pequeña capital. Toda la isla está muy mal comunicada de red de internet, para el que tienes que comprar un voucher, con boletas y datos por tiempo como antiguamente en Europa porque la conexión es muy cara. Para haceros una idea, el servicio de 75 megas cuesta unos dos dólares.
Las carretera principal. en cambio, está en muy buen estado sobre todo en la parte norte. Solo hay que llevar cuidado con los radares móviles, que hay muchos y bien escondidos. El trazado va bordeando toda la isla. y hemos hecho nuestra primera parada en el desembarco del capitán Cook, lugar poco interesante, tan solo un mirador. Después y en dirección noreste llegamos a  Ha´amonga´a Maui, esto es una puerta gateaway, tres piedras milenarias tipo Stonehenge, y se trata de una puerta de coral que da entrada al mas allá, . El rey en el año 1960 mando a los científicos que encontraron una explicación y parece ser que concluyeron que la piedra superior esta como alojada y que hace de techo y tiene dos marcas como cuñas la de la izquierda y derecha son dos puntas que marcan hacia el cielo una el trópico de Cáncer y la otra el de Capricornio. Los dos puntos donde sale el sol los dos días, el mas largo y el mas corto del año.
Después estuvimos en la Anatulo Cave esta junto a la playa, cuesta una tasa de entrada de 6 euros. Es chulisimo, con estalactitas y estalagmitas, no tan bien iluminada ni tan muy bien señalizada como otras que hemos visto y tampoco muy bien cuidada pero es espectacular su interior. El principal atractivo es que es hay piscina dentro  enorme. Conforme te aproximas vas escuchando mucho ruido, voces y música. La sorpresa es que hay muchos grupos sobre todo familias disfrutando de la piscina interior de la cueva. hay lugares para saltar, y el único peligro es la aglomeración y el resbalarte. La poza de agua es muy profunda y de agua cristalina. Después quise visitar Inna Cave, otra cueva que esta junto a la playa de Ojo Lake, muy salvaje y bonita. hay que bajar unas escaleras y desafortunadamente la cueva esta cerrada ya que esta cueva pertenece a un resort privado y solo abren cuando hacen celebraciones particulares o cenas.Este es uno de los pocos restaurantes en todo la isla que puedes encontrar, y no abre todos los días, apenas hay tres o cuatro en toda la isla.
La carretera del sur esta en muy mal estado, ya me lo habían advertido pero quise vivir la aventura y ver algunos lugares curiosos, como la misión de Santa Teresa de Avila, ademas de inmensas plantaciones de piñas, cocoteros y meloneros. Muchos pastos y vacas. La carretera a veces va por zonas de selva con mucha frondosidad y numerosas entradas a uno y otro lado donde se pueden ver camiones entrando que parecen desaparecer en la espesura. Acabada esta carretera del sur y cerca ya de la costa suroeste, se encuentran los famosos Blow Holes. Este es un lugar con acantilados y la particularidad  es que en el arrecife que hay junto a la orilla hace un escalón enorme. El océano golpea violentamente contra este arrecife volcánico que tiene muchos agujeros y perforaciones en su interior, como un queso de gruyere. Cuando entra el agua de forma violenta lo hace a presión y sale con fuerza por los caminos que encuentra hacia arriba simulando un géiser, simplemente espectacular. Las subidas y bajadas de la marea van haciendo una sinfonía de ruido y chorros por todo el acantilado, algo que no había visto en mi vida.
Después fuimos a ver Maui’s Rock. Maui quiere decir Dios. Esta roca se conoce también como Tsunami, llamado así porque la leyenda dice que esta enorme roca la tiro Dios desde la isla de enfrente para calmar a la gente con costumbres muy inquietas de esta isla.
Otro lugar algo mas al norte y muy interesante es the Flying Fox Sanctuary, los zorros voladores, una especie de murciélagos . Me vuelvo loco buscándolos en la zona del pueblecito que me habían comentado y no veía nada, buscando por error una especie de zoo o algo parecido. Tuvieron que ser unos niños los que me explicaran que el santuario es en realidad aquel mismo lugar, y que los zorros estaban en los arboles, llamados allí tula, y que se cuelgan boca abajo y permanecen quietos hasta el anochecer, cuando salen a comer mosquitos. Me acompañaron y nos aproximamos y pude verlos, muy muy quietecitos. Aquí la gente se los come habitualmente, aunque yo desistí de hacerlo.
Mas al noroeste hay un resort llamado Bacaloa en el que puedes cenar de Buffet, muy habitual aquí y dado que hay pocos restaurantes se llena y si no reservas no entras. El producto estrella es el puerco asado, tambien hacen un show polinesio de música y danza, y los músicos me cantaron el cumpleaños feliz en ingles y tongano para mi hija Paula que cumplía años aquel día 2 de Enero. El restaurante esta junto a la playa y desde allí vimos un hermoso atardecer en el Pacifico ademas de la agradable velada.
Hay un café en la capital Nukualofa llamado Escape, considero que es el mejor de la ciudad; allí comimos swordfish, pez espada con deliciosa agua de coco. El agua de coco nos tiene enganchados, esta riquísima, y por solo un euro. Cuando la pruebas y esta como gasificada o acida es porque esta pasada, pero tiene la ventaja que así el coco para comer esta mejor. El otro café es el Friends Coffee, y ya esta toda la oferta de la ciudad. La gente se recoge a las 8 y es dificil ver a nadie por la calle a partir de esa hora. La ciudad es totalmente horizontal, es extraño ver dos plantas no digamos tres alturas de edificios. las calles son muy anchas, sin casi ruido, ademas que los coches van muy despacio. Las casas todas tienen la bandera nacional en la puerta, me da envidia ver este orgullo de todos por su bandera y su pais. Gente muy simpática estos polinesios, aunque no tanto como Vanuatu pero mas que en Solomon desde luego.
La terminal del ferry, es el muelle o wharf, alla se cogen  los barcos que van a las islas mayores y también las excursiones a las islas próximas. Desde aquí se puede ir a Eua y a Tata Island, pero son islas muy alejadas y desistimos por falta de tiempo. Un día fuimos a Fafa island, el trayecto nos costo 40 euros de los dos, e incluye el velero, que va sorteando a motor las peligrosas corrientes marinas con una habilidad increíble. En el recorrido ves muchos barcos hundidos debido al  ciclón del pasado año que asolo la isla, sobre todo esta bahía de Tongatapu. La visita a esta isla es preciosa, hay muchos fales, chozas de hoja de plataneros que están  abiertas para dormir o refugiarse. El precio incluye la comida y puedes visitar toda la isla con algunos lugares para ti solo, un Coral Garden espectacular y también puedes ver un vivero de ostras, the oyster farm. Conocimos en esta visita a Thomas y karen, el polaco y ella de Nueva Guinea, muy amables.
Al dia siguiente hicimos otra visita a Pangaimotu Island, mas folclórica que la anterior, muchas familias, y muchos fales mas auténticos aunque menos confortables que los del día anterior. La isla es una pasada, y como la gente en familia se queda en la playa junto al embarcadero, puedes dar la vuelta a la isla en solitario, cosa que hicimos. Muy salvaje, nos hicimos amigos de un perro que nos acompaño en toda la vuelta. Nos costó la visita 23 euros la mitad que el día anterior y también todo incluido. Aquí hay un barco hundido pero justo al lado de la playa y puedes subir y tirarte.
Tonga fue un lugar que nos gustó mucho para los pocos días que estuvimos, sus gentes y sus paisajes nos enamoraron.
Cuanto tiempo es para siempre?, preguntó Alicia. A veces solo un segundo, respondió el conejo. LEWIS CARROL.
Mas SER y menos TENER. Somos seres humanos y no tenerse humanos.
Hay lugares de los que no vuelves nunca.
José Andrés, Enero 2019.

FIJI ISLANDS

Después de pasar los días siguientes a la Navidad en las islas Solomon, decidimos darnos un homenaje para fin de año y pasarlo en Fiji. La verdad es que intentamos volar al día siguiente hasta cruzar la linea internacional de cambio de día para pasar dos veces la Nochevieja el mismo año, algo curioso pero que tampoco era tan importante. En cualquier caso, es dificil por la saturación de pasajeros volando esas fechas y además es muy caro y nosotros tenemos un presupuesto reducido. Por cierto quiero deciros que nos gastamos más del triple de dinero cruzando el pacífico de isla en isla en avión (alojamiento y comidas aparte) que en los tres meses anteriores desde la india hasta Vietnam, viajando en bus, tren y barco. Lo suyo si tienes tiempo es navegar los mares del Sur, pero hay muchísima distancia y los barcos que puedes encontrar hacen rutas muy cortas. Así que no es fácil.

El aeropuerto internacional de Nadi es habitualmente el de llegada a la isla de Fiji. Solo aterrizar ya te encuentras mejor que en tu casa gracias a la hospitalidad y simpatía de los fijianos, cantandote alegres  canciones con sus ukeleles mientras esperas a que los encantadores funcionarios de inmigración te visen  el pasaporte preguntando con interés por tu lejano país de procedencia. Para alojarte te recomiendo la ruidosa Suva, la segunda ciudad más grande al otro lado de la isla, a esta ciudad Nadi poco bonita y con mucha gente de paso.

Llegamos un día antes de Nochevieja y elegimos estira nuestro presupuesto para la ocasión en el bonito hotel Holiday Inn de Suva. Nos reciben con el habitual “bula” el saludo local que sirve para hola como para buenos días o buenas noches. Tambien los oiremos repetir: Good Day, que no es un deseo, es que vas a tener un Buen Día. Y mi favorito: “Another dar in Paradise”. Desde la piscina del hotel puedes ver la playa donde puedes ver cómo sube y baja la marea de forma muy brusca  en muy poco tiempo, dejando varadas las barcas y reflotandolas después como de forma mágica. A unos pocos kilómetros de esta playa se puede distinguir la pared de coral que protege la isla.

El hotel es un reflejo de la mayoría de la isla, con buenos servicios y buenas comunicaciones. Esta isla principal no es tan cara como se pueda pensar. Lo caro son las islas paradisíacas próximas y de catalogo de novios, algunas de ellas privadas. Las más conocidas son las Yasawa Islands, muy alejadas y que despertaban poco interés en nosotros. Por lo demás los precios de comida, transporte y alojamiento es más barato que en España. Y todo muy limpio y bien cuidado, parques, museos y áreas comerciales. El clima es tropical y suave con una temperatura.

Los fijianos son gente muy grande, gruesa, relajada y simpática. Llama la atención su gran cabeza y su muy corto cuello. La raza son austronesios que es la raza originaria de la Polinesia. El color de su piel es debida a su ascendencia hindu. Resulta que los colonos británicos después de exterminar gran parte de la población local, trajeron muchos indios para trabajar como esclavos en las plantaciones de caña de azúcar y de piña. De hecho la piña se convirtió en el producto nacional y figura en la bandera de este encantador país.

El día de Nochevieja fue muy especial, además de lo particular de celebrarlo 12 horas antes que nuestros compatriotas en España. Cena, fiesta, espectáculos tribales y fuegos artificiales y después una velada deliciosa en una discoteca de la cuidad. Una pena que se acabe este año que tan bien nos ha tratado. Bienvenido 2019 donde tendremos nuevas emociones.
El día 1 volamos con destino al reino de Tonga del que volveríamos cinco días después para hacer una escala de un día esperando nuestro siguiente destino: Samoa. Durante esa escala de unas 22 horas esperábamos hacer algo de actividad visitando algunas de las islas próximas. De hecho teníamos reservado un tour por unos 90 € todo incluido con el que haríamos un Island hoping por las Mamanucas, las South Sea Island. Hubiéramos visitado la famosa Bounty Island, Treasure Island, Beach Comber y otras islas en un sightseeing de unas 8 horas. Pero el tiempo no no sólo permitió, se cancelaron todas las navegaciones por la proximidad del ciclón Mona, que a punto estuvo de hacernos cancelar nuestro vuelo a Samoa.
Para disfrutar del día una vez renunciada la navegación, decidimos pasar el día en el puerto deportivo, the Naraw Island, allí comimos en el Essence Lunch un delicioso mero con verduras. Por la tarde nos acercamos a visitar la conocida y cercana playa Backpackers Beach, que como su nombre indica es la preferida por los mochileros y aquellos que esperamos nuestro vuelo. En nuestro caso destino a la isla de Samoa. La aventura continúa.
Si con todo lo que tienes no eres feliz, con todo lo que te falta tampoco lo serás. ERICH FROMM
Aléjate de la gente que empequeñece tus ambiciones. La gente pequeña siempre hace eso. Pero la gente grande realmente te hace sentir que tú también puedes ser grande. MARK TWAIN.
Ningún barco está seguro fuera del puerto, pero los barcos se construyeron para navegar los mares no para buscar la seguridad. RAIMON SAMSO.
José Andrés. Enero 2019.

Solomon Islands

Llegamos a Solomon Islands procedentes de Vanuatu, el pais feliz, el día siguiente a Navidad. La capital es Honiara y se encuentra en la isla de Guadalcanal, famosa porque tuvo lugar una de las batallas más conocidas de la segunda guerra mundial.Tuvimos ocasión de ver muchos restos de naufragios muy cerca de las playas incluso buceamos entre ellos.

Estas islas de la Melanesia fueron descubiertas al mundo occidental por el navegante español Alvaro de Mendaña, que tiene una estatua conmemorando este descubrimiento en la entrada de la ciudad junto a una iglesia católica. La religión es cristiana en parte católica y en parte protestante debido a su etapa como colonia británica. De hecho el nombre original como las bautizara Mendaña, fue Islas Salomón, en honor del rey de Israel, y los ingleses las rebautizaron como Solomon Islands. la lengua es el pajín  pero te entiendes en ingles bastante bien con términos graciosos como jelu, monin  o tankiu, así tal cual. La cerveza local solbrew está excelente, por cierto.
La capital de la isla y alrededores no tiene excesivo interés, y las comunicaciones y en general todos los servicios dejan mucho que desear. Las carreteras están en un estado lamentable y a los pocos kilómetros te toca vadear aguas violentas por las fuertes lluvias frecuentes, muchos coches se quedan atascados. De hecho en dos ocasiones tuvimos que volvernos. Intentamos llegar a Tamadea beach, una zona muy espectacular de la que habíamos oido hablar pero nos dijeron en el camino que unas semanas atrás, tribus muy violentas de una isla vecina, los Malalaitas habían llegado y destrozado todas las instalaciones de forma violenta. Parece ser que esto es algo normal aquí, vamos que es poco seguro según qué lugares, así que decidimos recogernos y volver a la capital.

Hay dos islas preciosas que nos hubiera gustado visitar, Gizo y Sejé, donde está Marovo Lagoon, la laguna salada mas grande del mundo. Pero resulta que aquí todo es complicado, de mala calidad y carísimo, así que decidimos no ir. Donde si estuvimos y disfrutamos mucho, como he dicho antes, fue en las playas con restos de naufragios, disfrutando como niños y con niños, ya que es uno de los pasatiempos nacionales. Las playas están muy sucias y descuidadas. Las familias se reúnen en este pasatiempo compartiendo comida y música mientras niños y mayores se bañan con antiguos buques y aviones de guerra a orillas de la playa.

De camino paramos en un puesto de un producto que todo el mundo consume en la isla, y que ya habíamos visto en otros países del sudeste asiático, “betel nut”. Esta especie de droga legal, se consume metiendo en la boca un tipo de nuez y después se muerde una hoja llamada “fruit leaf”, supongo que tendrá algún liquido que reacciona al mezclarse con la saliva y que antes se moja en unos polvos de lima llamados “lime powder”. Todo esto se mastica en la boca y se aguanta durante un buen rato al cabo del cual lo escupes y se te queda la boca totalmente roja de la reacción. Como no me gusta perderme nada, la probé y puedo decir que se trata de un efecto muy eufórico y excitante. La mala noticia es que su consumo continuado produce cáncer, algo que no les impide consumir con ansiedad a la mayor parte de la población. Incluso vimos a policías tomándola como si nada. En fin …

Como he dicho si quieres visitar alguna isla aunque sea próxima el precio es carísimo a  no ser que aproveches que alguien vaya a ella y te lleve. Y eso es lo que hicimos. Así visitamos Tulagi Island, una preciosa isla a unas tras horas en barca de motor. La pena es que nuestras expectativas no se cumplieron. en los dos días que estuvimos no paró de llover mas que una mañana. El hospedaje era de muy mala calidad, sin agua caliente, solo había arroz y pollo para comeré y cenar, y era muy caro. Eso si las chicas  que lo cuidaban, Anita y Evelyn eran muy encantadoras. En la única aldea que hay en la isla habrá unas cien personas. Al memos tuve tiempo de visitar algunas casas y conocer las costumbres locales. Quise ascender la montaña mas alta de la isla pero resultaba muy peligroso porque había numerosos desprendimientos y había habido muchos accidentes. La anécdota es que no encontrábamos quien nos llevara de vuelta a Honiara y tuvimos que esperar que la lancha de la policía saliera a hacer un servicio y amablemente nos acercaran a la capital.

En general esta isla no nos gustó mucho hemos estado y estaremos en otras islas del Pacífico con experiencias mucho más gratificantes. De aquí para las hermosas Islas Fiji a seguir nuestra aventura.
No te arrepientas de nada de lo que hagas, tan solo de lo que no hagas y de lo que hables de más.
May you always have, love to share, health to spare and friends take care.
José Andrés. Diciembre 2018.

Vanuatu

Hasta hace muy poco yo no sabía que hubiera un pais llamado Vanuatu y mucho menos donde ubicarlo en el globo terráqueo. Perdonen mi ignorancia, pero lo poco que sabía sobre las islas y países de los Mares del Sur era por las películas que veía con mi padre de niño los Sábados por la tarde en la única cadena de televisión, la 1.
Llegamos al aeropuerto de Port Vila procedentes de Filipinas y después de hacer escala en Papúa Nueva Guinea. Días antes leí que había encuestas realizadas entre muchísimos viajeros internacionales y le habían otorgado a este país el calificativo de “mas feliz del mundo”. Aquello que me pareció entonces algo presuntuoso y exagerado, acabó por convencerme. Yo no sé si puedo decir que este sea el país más feliz, pero si puedo decir después una semana en esta isla perdida en el inmenso Océano Pacifico, que todo el mundo parece feliz, siempre alegres y sonriendo. No importa con quien te encuentres ni donde, todos sonríen. Por algo será. La gente es muy alta y gruesa, casi todos negros de piel y de aspecto polinesio y todos muy simpáticos.
Las islas Vanuatu son un archipiélago de 83 islas y la principal se llama Efaté y su capital es Port Vila. Todo el mundo habla la lengua local, el vatu, que también es el nombre de la moneda, cuyo cambio es de 100 vatus por dólar estadounidense. Pero la gente entiende bastante bien tanto ingles como francés. El clima es tropical, muy cálido y cambiante según los vientos que del este soplen. Cuando recorres la isla como nosotros hicimos en vehículo puedes ver numerosos carteles indicadores con instrucciones en caso de Tsunami, algo muy común aquí, al igual que pequeños terremotos y erupciones volcánicas en algunas islas del archipiélago.
En la semana que estuvimos en esta preciosa isla, nos alojamos dos días en un simpático y muy modesto Hostel, llamado “Room with a View” en la capital, regentado por la simpática Tin Tin, una chica china que nos ayudó mucho con todos nuestros planes haciendo deliciosa nuestra estancia. Los últimos dos días también nos alojamos en Port Vila en Vanuatu Holiday Hostel, mucho mejor equipado pero con personal extranjero bastante menos simpático.
Nuestra intención era haber visitado al menos otras dos islas muy especiales Tanna y Espíritu Santo, pero están bastante alejadas y el viaje ha de hacerse en avión o pasar varios días en barco. El problema fue que próxima la Navidad los vuelos estaban saturados y carísimos. Este problema lo fuimos teniendo en nuestro viaje cruzando el Pacífico en estas fechas. Tanna es famosa por tener uno de los volcanes activos mas espectaculares del mundo y que puede verse muy cerca en un vuelo algo intrépido y temerario. Espíritu Santo dicen que es la isla más bonita, aunque yo sobre todo quería visitar el monumento del navegante portugués al servicio de la corona española, Pedro Fernandez de Quirós, quien conquistó y colonizó estas islas. No pudo ser.
En la preciosa Efaté, visitamos el mercado central, con espectaculares frutas y verduras y también exquisito pescado fresco. Muy cerca del mercado está el embarcadero que te cruza a una isla privada muy próxima llamada Iririki. Esta isla es propiedad privada y pagas 15 dólares con derecho a 10 de consumición para comer y el precio te incluye los traslados y el derecho a recorrer todo la isla y las instalaciones, hacer snorkel y cualquier actividad que te apetezca. Nosotros alquilamos un coche e hicimos dos veces el recorrido circular por toda la isla, que te lleva bastante tiempo por la orografía y el estado de las carreteras. En el este las playas son muy agrestes por el efecto continuo del viento. Visitamos la playa de Eton Beach, preciosa y protegida por un arrecife natural de rocas, donde puedes almorzar en pequeñas casetas junto a la playa. Después visitamos Naiwe Beach en Blue Water, un área protegida donde puedes dar de comer y bañarte con tortugas y delfines. Yo me hice amigo de una tortuga que me dijeron que tenía 270 años.
De camino hacia el norte de la isla vimos inmensos campos de cultivo con piñas y platinos sobre todo. Y enormes palmeras todas plantadas en perfectas hileras como si lo hubieran hecho con un tiralíneas. Hay muchos puestos por el camino donde parar para comprar algo de fruta y divertirte viendo las caras sonrientes de los niños algo atónitos y asombrados de ver turistas por aquellos lugares. En mi recorrido hice una parada en un lugar que me sorprendió. Se trataba de una casa de campo muy moderna junto a la carretera con el símbolo y el nombre de INDALO. Resulta que el era de un señor ingles, que tenía a su mejor amigo viviendo en Mojacar y puso el nombre de su casa en homenaje a él. Nos invitó a ver su casa y a pasear por su preciosa playa privada. Incluso nos invitó a cenar el día de Navidad, oferta que declinamos amablemente. En el norte está el Havannah Resort donde paramos y tuvimos suerte de ser invitados a presenciar una ceremonia tribal en honor de unos invitados que se casaban. Fue maravilloso disfrutar de esta representación cultural a orillas del mar. Y a de bajada paramos en un bar a tomar cerveza con la sorpresa que había una bandera de España por la admiración que su dueño tiene a nuestro pais. Hicimos fotos yo con mi habitual camiseta de la selección española y el bajo la bandera. Fue muy simpático aquel momento.
Al norte hay varias islas que visitamos en días sucesivos, Pele, Moso, Lelepa y Nguna.  Cada una de ellas es una sorpresa y navegar por estas aguas es un placer para aquellos que amamos el mar.
Efaté tiene dos patrimonios de la Humanidad que visitamos, uno son los dibujos de arena que te muestran en el Museo Nacional de la capital y el otro son las restos del enterramiento de un líder tribal llamado Jefe Roy Mata en Hat island, la isla del sombrero llamada así por su curiosa forma. La Nochebuena la pasamos en la isla de Moso en el único hotel que hay. Los dueños Anton y Joel, una pareja de australianos, se ocupan de recogerte y hacer que pases una deliciosa estancia en este resort. El día de Navidad yo me levanté a las tres de la madrugada con una hermosa luna llena, para con la ayuda de Anton que me llevo al embarcadero desplazarme a la isla de Nguna y ascender al monte mas alto del archipiélago, el monte Morou de 472 metros, un volcán extinguido y ahora con un bosque espectacular en su interior. La escalada la hice por un espeso bosque acompañado por Amelie, mi guía, para estar arriba antes del amanecer. Espectacular. A la bajada paramos en un poblado muy primitivo donde algunos simpáticos  locales estuvieron cantando canciones en mi honor. Lo pasé genial, imposible mejor día de Navidad.
En la costa oeste hay una playa llamada Hideaway Island donde está el Underwater Post Office, una caseta postal a unos 5 metros bajo el agua donde depositas las cartas, compradas en la capital y con protección para la tinta en el agua. Por increíble que parezca llegan a todos sus destinos y doy fe de ello, las tres que envíe llegaron a sus destinatarios. Solo decir que estuve a punto de “ahogarme” para poder echarlas todas en el buzón. A la vuelta de esta isla disfrutamos de otro de nuestros maravillosos atardeceres y de un autentico tarde en la playa en el Beach Bar Sunset, con cena y un fantástico espectáculo de danza y fuego.

Vanuatu, el pais feliz. Te llevo en mi corazón.
El Mundo es un maravilloso libro, y quien no viaja, solo lee una página. SAN AGUSTIN.
José Andrés. Enero 2019

Coron, Filipinas

Después de pasar tres noches en El Nido nos dirigimos a la isla de Corón. Alas 6 de la mañana un fast ferry de la compañía Montenegro nos llevará desde el puerto de El Nido a este preciosa isla al norte de Palawan. El viaje dura aproximadamente unas 5 horas y pronto nada más llegar nos organizamos un tour para visitar todos los mejores lugares. Lo ideal es disponer de tres días para hacerlo con calma y en grupo pero como no teníamos tiempo decidimos hacer un tour privado algo mas caro pero con la ventaja de verlo y disfrutarlo todo nosotros solos. Aquí la ventaja es que los lugares a visitar están mucho mas cerca que en el Nido con lo cual ves mucho mas en el mismo tiempo. Al igual que hiciéramos allí realizamos dos tour uno cada día de los dos que estuvimos. Lo primero es acercarse al mercado que hay junto al puerto de recreo y comprar los víveres para pasar el día que los amables filipinos cocinaran y prepararán para nosotros: deliciosos pescados, frutas y verduras frescas a precios muy baratos.
La primera parada fue en “the Twin Lagoons”, las lagunas gemelas, un lugar paradisiaco donde nos bañamos y disfrutamos de la playa. Paramos en varias playas particulares, donde hay que pagar una tasa. Aquí esto es muy normal, las playas están cuidadas por algo así como funcionarios públicos que se ocupan de su cuidado y limpieza y que cobran una tasa al turista a diferencia de las playas de el Nido que son casi todas gratuitas. En mi opinión vale la pena, apenas es un euro y medio y la calidad es excelente. Y nosotros con la suerte de estar solos al hacer un tour privado, ya que nuestro guía buscaba no coincidir con otros turistas. Recuerdo la playa Smith donde comimos en la orilla como “robinsones”. Nuestro barco fondeado a unos cien metros mar adentro con su tripulación y la isla para nosotros solos.
Por la tarde estuvimos en el Coral Reef y el Coral Garden, impresionantes jardines de coral para bucear muy sanos y bien cuidados. Una autentica maravilla de la naturaleza y quizá el mejor jardín que yo haya visto jamas. La pared del arrecife no es tan espectacular y el motivo es que hay corrientes marinas muy próximas que lo castigan y le restan visibilidad, pero nadando llegas en unos diez minutos al jardín y entonces el esfuerzo ha valido la pena. Cuida de no poner los pies en el suelo y llévalos protegidos para evitar cortes y para no dañar el lecho marino.
Una ventaja que tiene el tour organizado sobre el privado es que incluye la reserva para algunas playas y lugares que en el privado solo puedes hacerlas si has reservado con antelación que no era nuestro caso. De esta forma nos perdimos algunos sitios interesantes. Todo no puede ser, aunque yo siempre lo procuro.
Llegamos unas horas antes del atardecer con tiempo suficiente para subir las 750 escaleras del monte Talias y ver desde allí el ocaso, la bahía y las mejores vistas de Corón. La ciudad tiene actividad nocturna ocio y lugares deliciosos donde comer, algunos con música en vivo como el que fuimos nosotros. La oferta de alojamiento es muy amplia, algo mas cara que en el Nido pero nuestra elección fue muy confortable.
A la mañana en otro privado express visitamos Barracuda Lake y Canacayan Lake, dos preciosos lagos en la parte este de la bahía. Ambos lagos tienen una entrada de mar natural que da paso a aguas muy tranquilas. Ambos tienen pequeños embarcaderos y una vez atracas puedes subir por senda al mirador donde contemplar las impresionantes vistas. Y como el tiempo apremiaba tuvimos que volver cuando mejor lo pasábamos, parando en una ultima playa muy bonita llamada CWC Beach, donde almorzamos y nos despedimos de Coron contemplando a lo lejos su nombre en grandes bloques dibujado en la cima del monte Talias.
Nuestro ferry de vuelta a el Nido salía a la 1 del mediodía y llegamos justo a tiempo de embarcar y prepararnos para un viaje de vuelta algo movido debido al temporal. También quiero decir, que si tienes como destino volver a Manila, desde aquí puedes hacerlo ya que hay un pequeño aeropuerto. No fue nuestro caso porque queríamos volver a el Nido y visitar la preciosa playa de Nagtabon camino de vuelta a Puerto Princesa. Esta playa se encuentra a poniente en una bahía inmensa. Dicen que es la mejor playa de todo Filipinas, creo que algo exagerado pero desde luego es preciosa. Poco turista, playa enorme, aguas cristalinas y lo mejor, como siempre, los lugareños. Nos ubicamos junto al chiringuito compartiendo risas, música, cervezas, voleyplaya y muchas sonrisas. Teníamos todo el día por delante ya que nuestro avión salía a media noche así que disfrutamos de lo lindo jugando con los niños y viendo el atardecer. Aún nos dio tiempo de cenar y tomar algo en el local de Daniel, un amigo que hicimos en la playa de Nagtabon, y que tuvo la amabilidad de invitarnos.
Hasta pronto Palawan, un trozo del Paraíso en la Tierra y no me cansare de repetirlo.
La belleza la disfruta quien la posee, sino aquel que puede contemplarla y amarla. H.Hesse
La mayor sabiduría a la que se puede aspirar en este mundo es la de saber vivir: perdonarse a uno mismo, disfrutar de lo que se tiene, ser consciente de la maravilla de estar vivo y perseverar en el propio camino, al margen de la presión y del ruido exterior. R. Montero.

De Cebu a Palawan, Puerto Princesa y el Nido.

Habíamos dejado la isla de Bohol en un ferry que nos llevaría en unas  horas de vuelta a la capital de Cebú. Esta isla, la mayor de un archipiélago de 150 entre islas e islotes, fue donde primero arribó hace 500 años la expedición de Magallanes. Una enorme cruz plantada por los españoles y muy bien conservada te lo recuerda en una pequeña capilla que hay junto a la Basílica del Santo Niño. La figura del Niño es devoción entre todos los católicos filipinos, se trata de una figura que Magallanes regaló a la esposa del rey Humabón a su llegada y que desapareció y volvió a ser encontrada 40 años después por un soldado del gobernador de la corona Miguel Lopez de Legazpi. Parece ser que el rey Humabón había pedido ayuda a Magallanes para vencer a sus rivales de la vecina isla de Mactán y este murió en una defendiendo a sus hombres. Después este cacique local quiso compensar a los demás jefes de la expedición y les invitó a una comida en su palacio matándolos a todos en una emboscada salvo a los pocos que se olieron algo y no acudieron a la cita entre ellos Elcano.
La basílica está situada en el mismo lugar donde se encontró la figura del Niño, en una enorme plaza donde los domingos se celebran los oficios religiosos entre la multitud de feligreses. Junto a la basílica se encuentra el museo fundado por el monje agustino Andrés de Urdaneta, quizá uno de los mejores marinos de la historia española y el primero en realizar el tornaviaje.
Muy cerca de la basílica se encuentra la plaza de la Independencia y el fuerte español triangular de San Pedro, una fortificación muy bien conservada y donde en sus alrededores se pueden visitar las esculturas de Legazpi y Pigaffeta. A la entrada del fuerte se puede visitar un pozo donde hay una inscripción de la la Virgen del Remedio, que aquí la llaman Nuestra señora de la Cotta, cuenta la leyenda que de estas aguas bendecidas por la virgen se curaron todos los enfermos que había en el fuerte.
Puerto Princesa es la capital de la bellísima isla de Palawan, al sur y muy próxima al aeropuerto. Se trata de una gran ciudad, no especialmente bonita pero punto de partida donde empezar a visitar la isla. Tiene un espectacular malecón llamado “baywalk”, un lugar con mucho ambiente, numerosos lugares donde comer y beber, y muchos lugares de feria y ocio infantil donde la gente local pasea en familia al atardecer. La verdad es que no comimos nada bien, la formula de elegir tu pescado o tu carne parece que esta bien, pero da lo mismo como les indiques que lo quieres que tienen costumbre de servirlo todo chamuscado como gusta aquí.
Al día siguiente bien temprano partimos en un viaje de unas dos horas para dirigirnos a Honda Bay. Es una zona totalmente equipada y organizada para el turismo, puedes alquilar tu equipo si no lo llevas o comprar cualquier cosa que necesites en las tiendas, pamelas, bolsa acuática, etc. Aquí a las innumerables actividades acuáticas que puedes hacer le llaman popularmente “island hoping”, algo así como saltando de isla en isla. Coury island , Starfish island, Lula island y muchas otras hermosas islas para visitar en un largo día con nuestro catamarán y nuestro equipo alquilado de buceo.
Dos días después de haber llegado a Puerto Princesa, nos dirigimos en transporte local hacia el norte de la isla al Nido, un largo viaje de mas de horas por penosas carreteras que haremos en dos tramos. A mediodía nos desviamos para visitar uno de las 7 Maravillas del Mundo natural que está en una ciudad costera: el río Subterráneo de Sabang. Desde esta ciudad se accede en catamaranes todo muy bien organizado y por turnos rigurosos a la cueva que está a unas dos millas al norte y solo accesible en barco. Hay que esperar el turno pero vale la pena La zona nos parece de película del paraíso solo aproximarnos, enormes paredes acantilados y un acceso a una palpita que nos llevará por una senda muy boscosa a la entrada de la gruta. Hay que llevar cuidado con los monos del lugar, pequeños ladronzuelos que roban cualquier cosa que dejes en el suelo o descuides atrás de tu mochila. A mi me robó uno las gafas de sol y tuve suerte de recuperarlas gracias a un intrépido guía local que subida de árbol en árbol persiguiéndolo hasta que consiguió las dejara caer, eso si, totalmente rayadas. la cueva se entra a través de una laguna de azul turquesa por orden de barcas de remos y en total silencio, solo el guía nos habla muy bajito explicando características del lugar y mostrando con una linterna las paredes. La cueva es enorme y muy alta, hay un lugar que le llaman la Catedral por su altura, muchísimos murciélagos la habitan, y una ligera escarcha gotea nuestras cabezas. Es un lugar bellísimo, sin duda una maravilla de la Naturaleza, si has visto alguna cueva no has visto nada hasta que ves esta. Tiene 8 kilómetros de larga pero solo se recorre uno. Al acabar cogeremos otro transporte publico que en otras 6 horas nos dejará al anochecer en el Nido.
Nos hospedamos en el hostel Balay Pawan un bonito lugar donde el dueño muy amable te facilita cualquier excursión que vayas a hacer sin recargo alguno, tal como pudimos comprobar, solo por dar servicio a sus huéspedes. Lo primero decir que tanto mi mujer como yo consideramos después de haber viajado por medio mundo que este lugar junto a Corón son nuestros dos paraísos preferidos, bellos, salvajes, auténticos, baratos y con gente encantadora local y mochileros como nosotros. Entre las muchas cosas que hacer desde el puerto hay dos tour que son los que nosotros elegimos, uno cada día, son el tour A y el C. Dificil elegir cual de los dos fue mejor. Cada tour cuesta 1200 pesos incluida la tasa medioambiental obligatoria, unos 60 euros. En el precio se incluye el transporte en la banca, un catamarán local, incluye también la comida que fue increíble con pescados y mariscos y frutas tropicales cocinadas a la brasa mientras los pasajeros nos bañábamos, y por supuesto el excelente trato de los guías que te ayudan y te acompañan en los buceos y en cualquier dificultad que tengas. El tour podemos decir que es una mezcla entre playas paradisiacas, paredes de coral para bucear, lagunas y playas escondidas y escondidas. El primer día conocimos a Jessica e Ivan, dos catalanes muy simpáticos con los que compartiríamos nuestros días en el Nido.
El segundo día y después de otro tour espléndido cenamos en el mejor restaurante de la pequeña ciudad el Art Café. Muy cerca está la Bakery, donde puedes disfrutar de unas deliciosas tartas de chocolate y de un pan de sal recién hecho exquisito. Por cierto se llama igual, pan de sal. Como sabéis Filipinas habló nuestra lengua española durante casi 300 años, hasta que en la guerra con los EEUU y de Independencia, aquellos se ocuparon de sustituir su lengua el ingles por la nuestra. A pesar de ello hay muchas palabras locales en nuestro idioma y por supuesto muchas costumbres alimentarias, religiosas y de todo tipo.
El atardecer hay que verlo en la playa de las Cabañas, a unos tres kilómetros al sur del Nido, que resumo diciendo que es espectacular. Si quieres puedes pedirte una piña colada en el bar de la playa y tomarlo dentro del agua disfrutando de las ultimas luces del día. Dificil de superar, de verdad. Al anochecer y de vuelta paramos en un bar llamado Republic Sunset, de dueño español un tal Sanchez y donde puedes disfrutar de tapas como bravas, huevos rotos, tortilla de patatas con cerveza San Miguel y música ambiente en un mirador desde donde también se contempla el atardecer.
En este pequeño pueblecito te mueves en triciclo, una moto con sidecar y con una especie de caseta cerrada detrás,  y han estipulado un precio fijo para todos los trayectos para que no compitan entre ellos, unos 100 pesos, un euro y medio. Barato y divertido, llegamos a subir 5 personas en un trayecto. La playa, con muchos lugares nocturnos de diversión es también el puerto de amarre en la misma orilla de las bancas, las barcas locales para realizar los tour. No puede ser que este lugar esté tan virgen y autentico. Sospecho que pronto llegará la maquina capitalista y transformará este hermoso lugar muy a mi pesar. El “progreso”. Actualmente no hace falta mano de obra, todo lo hacen los filipinos, y muy bien y servicial por cierto, pero quien sabe quien o que vendrá aquí en un futuro. El Nido un 10.
Un hombre se vuelve viejo cuando sustituye sus ilusiones por sus recuerdos.
Uno solo posee lo que no pueda perder en un naufragio.
Hemos de ser águilas que surquemos cielos infinitos.
José Andrés. Diciembre 2018.

Bohol

Un catamarán nos cruza de la Isla de Cebu a la de Bohol. El desembarco lo hacemos saltando al agua, cargados con nuestras mochilas ligeras algo más de dificultad para los pasajeros que viajan cargados con sus pesadas maletas, quienes tendrán que llegar hasta la orilla con la amable ayuda de filipinos. Un transporte nos llevará hasta Panglao, donde se encuentra Alona Beach, una ruidosa ciudad famosa por sus lugares de ocio al aire libre, cantidad de bares y restaurantes, sus preciosas playas con multitud de actividades acuáticas.
Al día siguiente cogimos una barca que nos llevó a las Virgin Islands, un lugar mágico, donde las aguas son muy poco profundas debido a la pared de coral que también visitamos. Los lugareños te ofrecen delicias de mar, sobre todo erizos y ostras recién cogidas. Nos cayó un chaparrón de esos muy intensos y rápidos que fue un delirio de diversión para todos los pasajeros que íbamos en la barca. Estuvimos buceando por la pared de coral viendo tortugas y muchísimos peces de colores. Una jornada fantástica que tendría su colofón con un espectacular atardecer en la playa de Alona.

Justo debajo de nuestro hospedaje en la residencia Leux, hay una French Bakery donde puedes desayunar unos deliciosos choco roll, una especie de napolitana, y un zumo de mango exquisito. Los echaremos de menos.
Nuestra siguiente visita del día sería a conocer esta isla de Bohol, una isla muy montañosa y con muchos parques naturales y lugares únicos para ver y disfrutar. El parque más famoso es el del rio Loboc. La noche anterior ya lo habíamos visitar para ver un fenómeno natural precioso que es ver las luciérnagas de noche en el río. Los árboles que hay en las orillas del rio albergan miles de luciérnagas que con sus lucecitas y sus movimientos crean un espectáculo visual único. Una navegación por el río Loboc en una noche perfecta de luna nueva.
La mejor manera de visitar la isla a mi modo de ver es alquilando una moto, muy barata y cómoda para visitarlo todo. Nosotros elegimos ir hasta el final de la isla haciendo el trayecto más largo y luego fuimos parando al volver en los sitios que fuimos eligiendo. Así llegamos hasta Carmen donde subimos a las Chocolate Hills, llamadas así porque son lomas que parecen cuencos de arroz boca abajo y de color marrón oscuro en su parte superior. Se paga una pequeña tasa como en casi todos los sitios que visitamos, unos 50 pesos filipinos, un euro, y puedes acceder sin problemas. la ventaja de ir en moto es que puedes parar en todos los sitios que te gusten sin preocuparte por los horarios. Una pequeña escalinata te accede hasta un mirador desde poder disfrutar de estas montañas tan especiales.
A la vuelta paramos en un bosque por el que circula la carretera que se llama Man Made Forest. Este bosque único en el mundo se llama así porque parece que es fruto de una repoblación después de un enorme incendio que hubo en la zona. Se plantaron miles de arboles de caoba que ahora forman un espectacular paraje de una frondosidad increíble, tanto es así que cuando pasas por este lugar se te hace literalmente de noche.
Mas adelante hay una reserva de unos simpáticos animales llamados tasier, unos diminutos monos, que miden apenas 6 pulgadas. En la reserva puedes verlos si es que tienes suerte y te fijas muy bien, ya que pasan la mayor parte del día durmiendo y has de estar muy atento para poder verlos. En este centro de conservación los puedes ver en su hábitat natural estando muy bien protegidos y cuidados.
Poco después si coges una bifurcación a la derecha desde la carretera principal que no tiene perdida porque indica Sevilla, te llevará en un par de kilómetros al Bamboo Hanging Bridge, un precioso puente de bambú doble uno para ir y otro para volver y cruzar el río Loboc. Está muy bien conservado aunque algunas maderas rotas y el balanceo de los que pasan delante tuya te pueden hacer pasar miedo en los 80 metros de distancia que has de recorrer.

 

No lejos de allí pudimos disfrutar de una aventura pura adrenalina. Cruzamos en tirolina todo el cañón del río Loboc unos 180 metros de largo y a una altura de algo mas de 100 metros. Emocionante. Y por solo 400 pesos filipinos, unos 7 euros por persona, con la ventaja que puedes hacerlo en pareja ya que hay dos tirolinas y las puedes hacer simultáneamente disfrutando de  los gritos de tu pareja al lado. Lo recomiendo encarecidamente. Ah, y con viaje de vuelta, porque luego vuelves al punto de partida en un segundo viaje para completar el sabor de tu aventura.

Ya camino de vuelta y antes del atardecer paramos en Tagbilaran, la capital, para ver algo en lo que tenía mucho interés: el Blood Compact Monument, una escultura que conmemora el pacto de sangre del explorador español Miguel Lopez de Legazpi con el jefe local de la isla a su llegada a estas tierras. Se conoce como Sanduco, que en tágalo, la lengua local, quiere decir “la misma sangre”. Se considera este pacto como el primer tratado de amistad entre los dos pueblos.
Un día tan maravilloso tenía que tener un atardecer fantástico. Era ya bastante tarde y no llegábamos a Panglao, por lo que decidimos parar en cualquier sitio a ver el atardecer. Y las circunstancias nos llevaron a un lugar junto al mar donde oímos música y bastante jaleo. No solo disfrutamos de una puesta de sol especial sino que participamos del cumpleaños que estaban celebrando unos amables filipinos que nos invitaron a unirnos y por supuesto a comer y sobre todo beber con ellos. El filipino es simpático y hospitalario de por si, pero si le añades alcohol, el tuba que es un vino de arroz, y fiesta parece que sea familia tuya. Que bien lo pasamos aquella tarde cantando con el karaoke portátil todos juntos.

Ya de vuelta al anochecer a Panglao, nos hicimos un homenaje con una mariscada a orilla de la playa y después disfrutamos de la fiesta reggae junto al mar con nuestros amigos chinos.
Al día siguiente embarcamos en el ferry dirección a Cebu.
Bohol fue una sorpresa improvisada y con el tiempo se ha guardado en mi corazón como uno de los mejores y mas auténticos lugares de los que hemos visitado.
Mirando hacia atras me lleno de gratitud.
Mirando hacia adelante me lleno de visión.
Mirando hacia arriba me lleno de fuerza.
Mirando hacia adentro descubro la paz.
Proverbio Tágalo.
José Andrés. Diciembre 2018
ECDV2018/19

Kioto

Kioto es considerada por muchos viajeros la Florencia de Oriente. No les falta razón. Fue la capital del país durante más de mil años y es un encuentro con la esencia del Japón tradicional. Posee los templos, jardines y palacios más hermosos, así como los barrios más tradicionales con sus casas de madera de una o dos plantas, con linternas de papel, telas con ideogramas, talleres de cerámica, sedas, y estrechas calles que serpentean por canales y riachuelos por los barrios de Pontocho y Gion, los barrios que despiertan cuando la noche asoma. 
 
La ciudad está rodeada de colinas con bosques saludables y espectaculares donde se refugian los templos. Algunos de estos templos son sintoístas, otros budistas. El sintoísmo representa la religion original y ancestral, animista y exaltadora de la naturaleza. El budismo, más moderno llega a través de China y hoy es la religion mayoritaria.
La lista de lugares a visitar sería interminable y de veras que no exagero, interminable. Pero por destacar, los innumerables bodishatvas del templo Sanjusngen-do, la decoración espectacular del castillo Nijo-jo, el estanque del templo Kinkaku-ji,el jardín zen del templo Ryoan-ji y la vista panorámica desde las terrazas el templo Kiyomizu-dera.

A este último lugar donde ver la puesta de Sol se puede llegar caminando por uno de los paseos más bonitos que he hecho en mi vida, el Camino de la Filosofía. El camino discurre a lo largo de un viejo canal a lo largo de una interminable alameda de preciosos árboles y dispone de numerosos bancos para sentarse a relajarse y pensar. Comienza en un puente junto al Gingaku-ji y durante el trayecto puedes desviarte y visitar otros cercanos templos.

 
Pero quizá fuera en el templo Ryoan-ji donde  llegara a experimentar aquello que  buscara en mi viaje de la forma más auténtica. En este templo está el jardín más célebre de Japón, la obra maestra del estilo karesansui o paisaje seco. Es un rectángulo de 30 metros de largo por 10 de ancho. Está cubierto por grava blanca que es rastrillada de forma lenta y meticulosa cada mañana. En el centro hay dispuestas de forma aleatoria 15 rocas rodeadas de musgo y aparentemente abandonadas según mis ojos occidentales. En uno de los lados hay un muro de arcilla con un pequeño tejado de madera quedando cerrado por tres lados. En el cuarto lado hay una tarima flotante donde puedes sentarte a contemplarlo. Puro Zen. Después de la serena contemplación y en el interior del templo puedes escuchar las explicaciones que algunos monjes cuentan de su creador, de hace 500 años quien no dejó ninguna explicación. Algunos, me dice un monje interpretan las 15 rocas agrupadas en 5 grupos como una metáfora de los 5 principios budistas. Otros ven islas en el océano, o cumbres sobre las nubes. Entonces me animo y le pregunto qué piensa él de estas explicaciones. Su contestación es un auténtico regalo: “¿sabes qué diría un maestro Zen?. Siéntate y admira este hermoso jardín. No te pierdas en parecidos o explicaciones. La grava es grava. La roca es roca. ¿Que otra cosa podrian ser sino?. La única verdad del Zen es que no hay nada que buscar.
 
Jose Andrés. 
Kioto Septiembre 2019.