Hoi An

Desde Mui Ne nos dirigimos en tren hasta Nha Trang donde dormiremos una noche de camino a Hoy An en el centro del país. Nuestro compartimento, como casi todos los del tren, es un coche cama con cuatro literas, muy cómodo y confortable. En unas cuatro horas llegamos a nuestro destino a través de inmensos campos de fruta del dragón y disfrutando de las luces del atardecer. Nha Trang es una ciudad muy moderna y saturada de turismo, sobre todo ruso, que viene a disfrutar de sus hermosas playas y su ruidosa vida nocturna. Por su skyline y sus enormes paseos llenos de locales junto al mar nos recordaba a nuestro Benidorm.

Lo más destacado de la ciudad es visitar su isla Vinpearl, muy conocida por su espectacular parque de atracciones. Se puede llegar en ferry pero si quieres una experiencia única, y te lo puedes permitir,  te recomiendo lo hagas con un cable car que te cruza los cerca de 6 kilómetros de distancia por encima del mar con unas vistas que te dejarán sin habla.

Elegimos ir en autobús nocturno hasta Hoi An, un recorrido de unas 9 horas que nos permitió avanzar camino y ahorrar una noche de hotel, como ya hemos hecho otras veces. Importante comentar que la estación de tren está en el mismo centro de la ciudad, pero la de autobús, además de estar muy alejada a unos 8 kilómetros poca gente conoce la ubicación de la estación central.

Fue una suerte para nosotros llegar a esta preciosa ciudad vietnamita al amanecer y poder disfrutarla con muy poca gente y las primeras luces del día. El centro, al que no pueden acceder vehículos salvo ciertas horas, está rodeado por hermosos canales del río Tubong. Nuestro hotelito, está en el mismo margen peatonal y llama la atención la visión de tantos farolillos y linternas que son el símbolo de esta preciosa ciudad colonial. Está todo muy cuidado y limpio, solo bicicletas circulando, un espacio libre de humos y con multitud de puentes que cruzan a uno y otro lado de los canales.

Numerosas callejuelas con preciosas casas de fachadas pintadas en vivos colores y un sin numero de locales, tiendas y restaurantes perfectamente integrados y respetando el ambiente colonial. Las luces nocturnas son muy suaves y estas escuchando música clásica por donde quiera que vayas gracias a unos pequeños y disimulados altavoces que hay en todas las calles. No hay edificios de mas de dos alturas y los números de las casas y de las calles están tallados en madera.

Muchas casas son de estilo chino y japonés ya que la ciudad perteneció a estos dos imperios en varias ocasiones. Y cientos de faroles y linternas en todas las calles que al anochecer, sobre todo con los barquitos navegando por los canales y lanzando linternas con tus mejores deseos, te van a hacer enamorar de esta preciosa ciudad.

A pocos kilómetros de la ciudad, unos 40 minutos con nuestra motocicleta y muy cerca de la famosa bahía de Danang, se encuentran las Marble Mountains, las montañas de mármol. Aquí puedes hacer una visita guiada donde poder ver la montaña por dentro con sus enormes rocas de mármol. Dentro hay construidas en la piedra pagodas y templos y una cueva te lleva a lo mas alto donde te espera un mirador espectacular.

Otra visita en el área de Danang aunque hay que desviarse bastante hacia la sierra y muy recomendable es el Golden Bridge. Aquí hay que llegar mejor en coche ya que está bastante lejos de Hoy An. Este puente es muy famoso aquí y se trata de un puente que está sostenido por dos manos hechas de piedra y con lo mantienen en el aire en un equilibrio espectacular. Se accede desde un teleférico muy concurrido y en nuestro caso la suerte no nos acompañó ya que estaba con niebla y lloviznando, además del frío que hace a esta altura de la montaña. Aun así nos mereció la pena ver entre la niebla algo tan impresionante y también un parque de figuras gigantes en piedra.

Aprovechamos la tarde y visitamos la ciudad de Danang para poder verla ya que al día siguiente seguiríamos camino hacia el norte a la ciudad imperial de Hué. Esta ciudad es enorme y muy moderna  y después de cenar en el Night Market nos dirigimos a ver uno de los espectáculos mas populares de la ciudad, el puente del Dragón. A las nueve en punto todas las noches el dragón que forma las pasarelas del puente comienza a escupir fuego cambiando de colores. Una atracción que ilumina la noche y hace las delicias de grandes y pequeños.

Al día siguiente bien temprano cogimos nuestro bus para dirigirnos a Hué a través del paso de las nubes, una impresionante carretera de montaña que nos llevará hasta la ciudad imperial vietnamita.

Todos tenemos dos vidas. La segunda comienza cuando te das cuenta que solo tienes una. CONFUCIO.

Nunca te sientas solo. El Universo entero está dentro de tí. RUMI.

No compres a tus hijos las cosas que tú nunca tuviste, enséñale lo que a ti nunca te enseñaron. BRUCE LEE.

Nueva Zelanda. Tongariro National Park

Nada más llegar al aeropuerto te das cuenta que Nueva Zelanda es un país muy muy especial. Sorprende la alta calidad de vida y de servicios que tiene. Eso sí, caro no, muy caro. Como el dinero y lo “otro” son para las ocasiones, es el momento de usarlo para cumplir uno de mis sueños pendientes en mi mochila aventurera: realizar dos de los “great walks” mas famosos del país de la aventura y la naturaleza, el país KIWI.

Alquilamos un coche para dirigirnos desde Auckland hacia nuestro primer objetivo, el Tongariro National Park. Las autopistas son gratuitas y de mucha calidad, así que en tan solo 6 horas llegaremos a nuestro destino a través de verdes prados y profundos y hermosos valles.

En este impresionante parque al que llegamos al atardecer, buscamos alojamiento en un hotelito llamado Ruapehu Park Hotel. El Ruapehu es el nombre de la montaña mas alta del parque con 2.984 metros de altura, una cumbre volcánica muy parecida al monte Fuji de Japón, motivo por el cual muchos escaladores vienen a hacerlo sobre todo nipones y tambien para realizar reportajes fotográficos . Tuve que renunciar a la ascensión de esta montaña a pesar de mis ganas por motivo del mal tiempo que se preveía en la cumbre. Es Enero y aquí en el hemisferio austral es verano, pero a pesar de eso en este parque el clima cambia constantemente y puedes sentir las cuatro estaciones en el mismo día tal como te anuncian los guías.

Así que mi decisión es hacer el Tongariro Alpine Crossing. Este es un exigente trekking de 22 kilómetros de largo en un recorrido que te lleva de una a otra parte del parque ascendiendo a la cumbre Tongariro de 1.895 metros. Elegí hacerlo en grupo que creo que es lo mas aconsejable sobre todo si vas a ascender solo, con la ventaja que tambien te alquilan el equipo que necesites para la actividad, gente muy preparada y profesional.

Así que a las 8 de la mañana “la comunidad del anillo” empezamos a dirigirnos a los valles volcánicos de “Mordor” a través de densas nieblas y con una llovizna constante. Es fácil de entender que eligieran estas montañas para escenarios del Señor de los Anillos.

Antes de llegar a la cumbre y después de dos  horas de marcha los guías deciden que el grupo ha de volver por seguridad ya que los vientos cada vez son más fuertes y en la cumbre prevén haya mucho peligro.

Tim, un chico norteamericano y yo, no estamos dispuestos a renunciar y les pedimos bajo nuestra responsabilidad que nos permitan continuar ya que el trazado es muy intuitivo. Gracias a esta decisión y con mucha prudencia alcanzamos la cumbre tras tres horas y media de marcha. Los vientos son verdaderamente fuertes en la cima como así lo indican los postes señalizados que se encuentran en el suelo. Poco tiempo de celebración en la cumbre volcánica y siguiendo el lomo de la montaña iniciamos el descenso hacia el otro lado.

A los pocos minutos de empezar a descender se va abriendo el cielo y empieza despejarse y a aparecer un espectacular paisaje casi lunar a nuestros ojos. Lagos glaciares de color turquesa se pueden divisar en la base de la bajada y al fondo un enorme lago azul que domina imponente este paisaje aterrador al tiempo que embriagador.

Estos kilómetros que vienen ahora me los llevo en mi memoria así como la sensación maravillosas de cumplir un sueño que una vez aquí creo que ha superado lo mucho que yo esperaba de él.

El camino que queda es largo pero se hace fácil fruto de la emoción. En el recorrido compruebas la dedicación y cuidados con que los “kiwis”, como aquí se autodenominan los neozelandeses, cuidan sus montañas y sus senderos. Pasarelas, puentes, escaleras,  trazados de pista, aseos ecológicos y un sin numero de detalles que son la envidia de cualquier montañero.

Tambien puedes ver los efectos de las emanaciones constante de azufre de esta montaña volcánica, tanto residuos como gases humeantes. Ademas en el recorrido hay constantes indicaciones de qué hacer en caso de erupción, la ultima tuvo lugar en el año 1.975.

La parte final del recorrido es un hermoso paisaje con ríos y bosques profundos y así tras ocho horas de marcha llegamos al final de nuestro camino. Desde aquí un transporte nos llevo de nuevo a la entrada del parque donde me esperaba mi “churri” para continuar nuestro viaje al sur.

Salimos del parque por el este al atardecer por una carretera que llaman “Dessert Road” típica carretera desértica y espectacular que ya había visto en multitud de reportajes. Las vistas del parque y sobre todo del Ruapehu son impresionantes. La idea era dormir de camino a Wellington en el sur de la isla norte, pero quizá fruto de la euforia de la ascensión y de la escasez de alojamientos en esta solitaria carretera decidí llegar hasta mi destino esa misma tarde.

La aventura definitiva no existe: cada una es un eslabón que nos une al pasado y nos compromete con el futuro. Sebastian Alvaro.

Observa profundamente a la Naturaleza y entonces lo entenderás todo mucho mejor. Albert Einstein.

Quien viaja vive muchas veces, pequeñas revoluciones alrededor del Mundo.

Quiero viajar el Mundo contigo.

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Mui Ne

Mui Ne es un pueblecito de pescadores al sur de Vietnam donde hemos pasado las dos siguientes noches de nuestro viaje. Llegamos en tren desde Ho Chi Ming y este hemos decidido será nuestro medio de transporte para recorrer Vietnam de sur a norte algo que aconsejo a todo el mundo.

Este pequeño pueblo parece un sitio tranquilo, de gente local, ambiente relajado… En un costado del pueblo y durante varios kilómetros de costa se levantan una infinidad de resort de súper lujo, algo que nunca habíamos visto hasta ahora durante nuestro viaje , uno al lado del otro, sin que apenas haya espacio para acceder a la playa. Y lo más curioso es que sus carteles, como los de las tiendas, restaurantes, farmacias, etc. estaban escritos en vietnamita y en… ruso! Es una especie de Mallorca para los alemanes, pero en Vietnam y para los rusos. Nosotros nos alojamos en una casa de huéspedes llamada Joe´s Café barata pero algo ruidosa por la música en vivo…

De camino al pueblo por el paseo marítimo de noche ponen restaurantes de pescado  y marisco donde poder cenar contemplando una bonita puesta de sol o al caer la noche. Entre los pescados que ofrecen, pues de todo tipo, mantas, tiburones, morenas, ranas, peces de color azul, tortugas, mariscos de todos los tipos… incluso serpientes. Y por supuesto buena cerveza local Saigon.

El pueblo ha sido castigado hace pocos días por un ciclón y las playas están muy dañadas algo normal por aquí que están acostumbrados a arreglar los desperfectos y poner nuevas barreras de protección. La bahía es enorme y el puerto pesquero se encuentra al fondo y a diferencia de las playas está protegido de forma natural. La vista desde lo alto de la carretera con el puerto son espectaculares con todos los barquitos esperando que caiga la noche para salir a faenar. disfrutaremos de un divertido paseo en una de las barcas redondas típicas de la zona. Es como una bañera y con un solo remo y mucha técnica el barquero la hace avanzar.  Intentamos imitar a nuestro patrón pero solo conseguimos hacerlo reír y reírnos nosotros.

   Alquilamos una moto por unos 8 dólares con la que nos dirigimos a las dunas. Hace mucho calor y pasaremos el día como mismísimos beduinos caminando por la arena ardiendo como en nuestro viaje al Sahara.

A 4 km muy cerca del pueblo están las dunas rojas, al lado de la misma carretera. Imposible perderse solo hay una carretera. Continuando durante unos 20 km en un recorrido muy bonito junto a la costa están las dunas blancas, más grandes, donde puedes alquilar un quad por 10 $ los 20 minutos para darse una vuelta algo caro y que no  hicimos.  Yo subí andando hasta lo alto donde un enorme grupo de coreanas disfrutaban subidos en sus todo terreno alquilados. Los alrededores están flanqueados por una bonita laguna. A la vuelta nos vuelven a engañar en la gasolinera, hacen como que te echan, te cobran el importe anterior y solo te das cuenta despees de haberte ido que no sube la aguja del depósito de la moto. Desafortunadamente nos ocurrió varias veces durante el viaje.

A media hora de Mui Ne se encuentra la estación de tren desde donde al atardecer nos dirigiremos a Na Trang nuestra siguiente parada. Unas tres horas de viaje por inmensos campos de fruta del dragón y disfrutando despacio de las vistas y sobre todo del atardecer.

Crea tu camino, paso a paso. La vida se crea a la velocidad del caminar. En mi experiencia, correr demasiado es perderse partes del viaje, vivir en la artificialidad o en la superficiliadidad y quemar etapas que finalmente son indispensables. En mi humilde opinión la Felicidad es inversamente proporcional a la aceleración. Paso a paso. Contemplación. Consciencia. Buena y profunda respiración y el mundo en el corazón.

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Saigón

El viaje en barco por el Mekong desde Phnom Pen hasta la frontera con Vietnam es una experiencia única para poder vivir de primera mano la riqueza que aporta este inmenso rio a los pueblos por los que atraviesa desde su nacimiento en China  hasta su desembocadura en el delta vietnamita. Después de pasar por el pequeño puesto de control aduanero en el propio rio nos iremos acercando a Chuc Dong, nuestro destino  en Vietnam. Ya es de noche y es increíble como estos expertos marineros pueden orientarse en la oscuridad tan solo utilizando en ocasiones una linterna para ver y ser vistos.

 

Desde el pueblo de Chuc Long y después de cenar una exquisita sopa con noodles nos dirigimos en uno de los habituales “sleeping bus” hacia la ciudad de Saigon donde esperamos llegar a su bahía para el crepúsculo. Conforme estoy llegando me viene a la memoria las historias que leí sobre los primeros españoles que llegaron a esta hermoso lugar:

En 1859 un puñado de bravos hombres españoles al mando del Coronel Palanca estuvieron luchando aquí en la bahía de Saigón en una guerra baldía para los intereses de España y a la que ayudaron a ganar realizando gestas épicas y de las que sólo sus aliados franceses fueron capaces de reconocerles el mérito. Esta fue la guerra de la ConchinChina una expresión que aún hoy en España se usa para hablar de un lugar exótico y remoto. Ese lugar es hoy una moderna, cuidada, limpia y preciosa ciudad que nos ha dejado impresionados y sorprendidos en este viaje.

Aquella guerra de hace 150 años que hablo es un episodio poco conocido de nuestra historia de España. Francia, aliada entones de España, le propuso hacer una expedición conjunto de escarmiento por la muerte de un obispo misionero español en la bahía de Danang muy cerca de esta ciudad. En realidad el plan que tenían los franceses era establecerse en la zona formando colonias, como luego hicieron, igual que los españoles tenían en Filipinas. Lo demás es historia, Francia anexiono poco a poco años más tarde estos territorios en lo que se conoció como la Indochina francesa, Laos, Camboya y Vietnam, y que mantuvieron en gobierno hasta 1975 durante la llamada guerra de Vietnam, o guerra americana como aquí se llama.

Quién sabe que hubiera pasado si estos territorios también hubieran sido ocupados por La Corona de España. Pero aquella época del siglo XIX representaba ya la decadencia del gran imperio español y en Madrid poco o nada interesaba conquistar y mantener territorios cuando estaban tan ocupados en luchas internas y conservar las últimas colonias que nos quedaban.

Saigon o ciudad Ho Chi Ming es una hermosa urbe que crece a un ritmo frenético tanto demográficamente como económicamente. De la antigua ciudad colonial francesa quedan hoy muchos edificios preciosos como el de Correos, el precioso edificio del Ayuntamiento, el palacio de la Opera, el hotel Majestic o la catedral de Notre Dame, una réplica de la de Paris para la que trajeron las piedras desde Francia. El Palacio de la reunificación es un bello edificio que representa la paz y la union que llego después de la terrible y cruel guerra americana, en occidente conocida como guerra de Vietnam.

Empezamos nuestro recorrido a pie por la ciudad precisamente en este palacio y después de desayunar uno de los bocadillos típicos llamado ¨banmi” rellenos de carne. Pronto vamos a comprobar porque se conoce esta como la capital mundial de las motocicletas. Hay que hacer un acto de fe y decisión para cruzar las calles y confiar en el poder de tu mano para hacerte ver y esperar que te respeten al cruzar pero te aseguro que lo hacen. Es increíble ver como pueden organizarse 7 millones de motos en una ciudad al tiempo que comparten la calzada con otros transportes, coches, tuk tuk, camionetas y por supuesto peatones. Te recomiendo vivas la experiencia y te subas en una mototaxi y que te lleven por esta marea de vehículos por la ciudad, adrenalina pura.

Una de las visitas mas impactantes fue la del Museo de la Revolución, allí puedes ver en la entrada aviones y tanques originales de la guerra americana. Dentro y en un edificio de tres plantas podrás ver con mucha sensibilidad los efectos de los horrores de aquella guerra con fotos, objetos y relatos que te dejarán impresionado.

La ciudad esta dividida en distritos, en el numero 1 se encuentra desde Ayuntamiento la larga y preciosa avenida peatonal Nguyen Hue, con tiendas, restaurantes e inmensos espacios verdes para disfrute de los ciudadanos. En el skyline de este distrito financiero destaca el edifico Times Square una réplica del de NY y sobre todo el Sky Deck una de las plataformas mas altas de la ciudad y que vale mucho la pena subir para disfrutar de vistas espectaculares de toda la ciudad sobre todo al anochecer.

Elegimos para cenar un restaurante donde los camareros son sordomudos, una iniciativa de gente local para integrar a personas con muchas secuelas hereditarias de la guerra y asi pudimos vivir una bonita experiencia pidiendo la carta en lenguaje para sordos y riéndonos mucho. Y para desayunar os recomiendo la franquicia “Touts les Jours” deliciosos croissant de cereales y chocolate entre otras delicattesen.

Esta ciudad nos ha dejado enamorados, sus gentes y sus bellos edificios. A pesar de su crecimiento te da la impresión de seguir siendo muy pequeña y fácil de moverte por ella. Limpia y muy bien cuidada esta ciudad esta llamada a ser la capital de la Indochina del futuro. Con mucha pena hemos de dejarla y lo hacemos en el transporte que hemos elegido para recorrer este país de Sur a Norte, el tren. En unas 5 horas un tren nos llevará desde la estación central de Saigon hasta el precioso pueblo de Mui Ne en la costa del mar de China. Un viaje emocionante.

Ahora y mientras escribo estas lineas siento que echo de menos las sensaciones tan vibrantes que tuve en ese viaje en tren y sobre todo echo de menos a mi compañera de viaje y las sensaciones que sentía dentro de mi cuando estaba con ella. Sin embargo, cierro los ojos, respiro y puedo visualizar ese momento y así esa sensación que echaba de menos creo que esta floreciendo ahora adentro de mi. Creo y espero seguir verificándolo ya que todo tiene que ver conmigo mismo. Que si me tengo a mi mismo nunca estaré solo.

Amarse a uno mismo es el comienzo de un romance que dura toda la vida”. Oscar Wilde.

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Phnom Pen

El trayecto en autobús local de Battambang a la capital de Camboya nos va a llevar algo más de 6 horas y eso que son unos 260 kilómetros. Somos los únicos turistas y como ya estamos bien acostumbrados nos ponemos cómodos para disfrutar del recorrido y de las numerosas paradas en puestos de carretera.

Llegamos a la estación central de autobuses sobre las ocho y, como es habitual y siendo los únicos turistas, nos abordan los conductores de tuk tuk que apenas nos dejan sirio para coger nuestras mochilas del maletero. Decidimos ir andando ya que está muy cerca según nuestro localizador y efectivamente llegaremos en unos diez minutos andando por las calles del centro de la ciudad al Panda Hotel un sencillo y barato alojamiento pero muy bien situado junto al famoso Central Market.

Salimos a cenar algo y elegimos la animada zona del Night Market que está a pocas manzanas del hotel y junto a la ribera Del Río Tonle Sap. El amable chico de recepcion nos advierte del riesgo de los carteristas que hay por la zonas turística y también nos indica los precios del transporte para llegar hasta ella. Aún así nos van a engañar varias veces durante nuestra estancia.

Tenemos todo el Sábado por delante para visitar la ciudad. Lo primero es sacar los billetes para mañana en barco hacia Chauc Don nuestra siguiente parada, una pequeña ciudad junto al río Mekong a la que llegaremos navegando y por la que entraremos en Vietnam.

Hemos negociado un tour en tuk tuk por 15 dólares y nuestra primera parada será el templo Wat Phnom, que da nombre a la ciudad. Unas escalinatas te llevan a este bonito templo que se alza en medio de la ciudad.

Nuestra siguiente parada es el Tuol Sleng Genocide Museum. El recinto fue una antigua escuela de secundaria y se convirtió en la presión de seguridad S21 durante el régimen de los jemeres rojos entre 1975 y 1979. Aunque no se sabe a ciencia cierta se cree que más de 20.000 fueron torturadas y asesinadas en este lugar a las órdenes del Duch uno de los lugartenientes del dictador Pol Pot. Esta gente, por llamarlos de alguna manera, impusieron un terrorífico sistema maoísta de campos de exterminio y de trabajo que diezmó a su propio pueblo. Se calcula que murieron más de trés millones de personas durante este régimen, casi la cuarta parte de la población, entre muertos de hambre y asesinatos cometidos por el Lankar, el partido jemer.

En esta carcel se pueden ver las atrocidades cometidas y se conserva prácticamente tal como se la encontró el ejército vietnamita cuando entro a liberar la ciudad en 1979. Los últimos asesinatos que cometieron estos verdugos se hicieron justo antes abandonar el lugar ante la llegada del ejército libertador y son las 14 tumbas blancas que puedes ver a la entrada. Es sobrecogedor el recorrido por los edificios y horrososo el trato que debieron darle a estos pobres inocentes y que puede verse en las distintas estancias que se conservan intactas. Los pocos que pudieron sobrevivir era porque eran útiles al régimen como pintores y escultores que se ocupaban de realizar las imágenes de propaganda que los jemeres necesitaban. Uno de ellos fue el pintor Vannat. Este hombre tuvo el coraje de representar, años más tarde de su liberación, las torturas en pinturas que puedes ver aquí expuestas que aquí se cometieron.

La carcel de seguridad S21 se utilizaba para conseguir, a través de torturas, las confesiones de los prisioneros. Una vez conseguido su propósito, el Duch firmaba sus sentencias de muerte. Eran trasladados en camiones a las afueras de la ciudad a un lugar llamado Choeung Ek donde eran ejecutados con cualquier objeto contundente para no “malgastar” municion. Hoy es una zona verde en la que las fosas donde se encuentran los cadaveres están acordonadas ya que casi a diario salen a la superficie restos óseos que los funcionarios se encargan de recoger.

Debió ser muy difícil para estos habitantes de la antigua Kampuchea superar esta tragedia. Años después se estableció el régimen monarquico y poco a poco los camboyanos van olvidando este oscuro pasado. El palacio real es un lugar abierto de visita y acogida donde se puede compartir con gentes de todo el mundo el presente y el futuro de este bello país.

Te recomiendo visites el monumento de la Independencia que es una estupa parecida a las de Angkor y luego pares a almorzar en alguno de los animados puestos que hay alrededor del mercado central donde también puedes comprar casi cualquier cosa y por supuesto algún souvenir. También vale mucho la pena cenar algunos de los exquisitos platos camboyanos en el Night Market, aunque yo casi siempre elijo pescado fresco del Mekong que me tiene enganchado.

Nos marcharemos de Phnom Pen por el río Mekong que nos llevará hasta Chau Doc ya en la frontera con Vietnam. Esta quizá sea la más original y mejor manera de cruzar estos dos países. Atrás dejaremos una ciudad muy multitudinaria y ruidosa que trata de olvidar ese oscuro pasado del régimen jemer por lo que habremos de seguir siendo comprensivos con el carácter de sus gentes y así poder ayudarles a olvidar ese oscuro y reciente pasado.

Como mi pequeño homenaje voy a escribir traducidas dos frases para las amables gentes camboyanas cuya humildad y simpatía me dejaron cautivado.

” La oscuridad no puede nunca conducirte fuera de la oscuridad; solo la Luz puede hacerlo. El odio no puede nunca sacarte del odio; solo el Amor puede hacerlo. Así que si no puedes volar, entonces corre; si no puedes correr, entonces anda; si no puedes andar, entonces gatea; pero hagas lo que hagas, continúa avanzando. Dr. Martin Luther King ”

” Si todo tu odio se pudiera convertir en Electricidad, se podría iluminar todo el trabajo. Nikola Tesla ”

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Battambang

Para llegar a esta ciudad desde Siem Reap, hay que bordear el inmenso lago Tonle Sap de 12.000 kilómetros cuadrados en un viaje por carretera que dura unas 5 o 6 horas. Este trayecto también puede hacerse en barco en unas 8 o 9 horas dependiendo del caudal del rio. El lago está conectado al río Mekong por el afluente que lleva su mismo nombre y que tiene 120 kilómetros de longitud. Aquí se produce un efecto único de corrientes fluviales y es que las caudalosas aguas del rio en la época posterior al monzón fluyen del Mekong en dirección hacia el lago y meses más tarde será el lago quien vaciara sobre el río en dirección opuesta.

La ciudad no es muy grande, tiene muy pocos edificios altos pero si algunos coloniales de la época francesa muy bonitos y bien conservados como la casa del gobernador y el de correos. Nos llama la atención la cantidad de tiendas de venta de motocicletas. Estamos muy acostumbrados a verlas por las carreteras pero aquí es exagerado. Preguntamos y nos dicen que cuestan unos 700 dólares cada scooter y que para ellos conseguir una supone su primer nivel de status social así que todo el mundo quiere la suya.

Te aconsejo que cojas el primer bus de la mañana a las 7 y así llegaras como nosotros a mediodía a Battambang y podrás hacer las actividades ese mismo día y solo tendrás que pasar una noche que es suficiente. Sobre la una y media salimos dirección sur a realizar una de las experiencias más curiosas que hemos hecho en todo el viaje: el tren de bambú. Se trata de una plataforma desmontable con motor que circula por la vía férrea y que se utiliza aquí desde hace más de 30 años. La falta de recursos del país empobrecido después del régimen de Pol Pot, la casi inexistencia de trenes y el mal estado de las carreteras hizo que el ingenio y la necesidad de los camboyanos usarán este medio para desplazarse por aldeas y ciudades conectadas por la vía férrea. El norry como lo llaman los camboyanos es una tabla de bambú se acopla a un par de ejes con ruedas de acero y se propulsa con un motor de lancha de rio o de motocicleta. La principal ventaja de ese tren es la facilidad en montarlo y desmontarlo para dejar paso unos a otros que se vayan encontrando por el camino. El gobierno está decidido a impulsar la línea férrea y los ha prohibido de forma tajante pero en esta zona los más de cien propietarios que llevan ofreciendo este servicio a los turistas por unos 5 dólares se resisten así que si te das prisa podrás vivir la experiencia y disfrutarla tanto como nosotros.

Después y con el tuk tuk que teníamos alquilado nos dirigimos a Wat Phnom Banan que es un templo localizado en una colina y al que se llega por una escalinata indeterminable. Es una de esas visitas que llaman “obligadas” pero que está en ruinas y después de Angkor es muy difícil que te impresione. Para adictos a visitarlo todo…

Por último visitamos antes el atardecer Wat Phnom Sampeau. Este lugar si vale y mucho la pena a pesar de estar muy masificado por los turistas. Si no quiere subir andando hasta lo alto de la colina unos 40 minutos de escaleras y carretera puedes, como hicimos nosotros, pagar unas motocicletas que te suben por las empinadas cuestas hasta la Cueva de los Murciélagos y la Pagoda. Esta cueva se convirtió en tiempos de los jemeres rojos en un centro de eliminación de detenidos, simplemente los despeñaban desde un agujero unos 60 metros. Terrible. Una vez bajas a la cueva puedes ver un santuario con muchos huesos sin identificar en memoria de las miles de victimas.

A la bajada podrás disfrutar de la salida de cientos de miles de murciélagos que justo al atardecer salen hacia los campos de arroz y lagunas a por su comida, fundamentalmente mosquitos y que no volverán a la cueva hasta el amanecer. La estampa de estas bandadas a la luz del atardecer fue otro gran momentazo.

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De vuelta a la ciudad nos espera una apetitosa cena a base de uno de los platos típicos camboyanos, el Lok Lak. Este plato herencia de la colonización francesa lleva carne a medio cocer y se sirve con lechuga, cebolla y papas. También has de probar el Amok, el plato más famoso. Se trata de un curry de pollo o pescado y que lo preparan con leche de coco y normalmente se acompaña con arroz.

Al día siguiente estuvimos haciendo un tour express por toda la ciudad con un tuk tuk que contrastamos y al mediodía cogeriamos otro autobús local que nos llevaría hacia el sur a nuestro próximo destino, la capital Phnom Pen.

Decía con sabiduría Steve Jobs que cada mañana al levantarse y mirarse al espejo se decía que aquel podría ser el último día de su vida y seguro que algún día acertaría.

Y es que no debemos dar por hecho que mañana saldrá el sol. Por el mismo motivo un té quiero no puede ser repetitivo. Ni un gracias está de más ni tampoco un lo siento. Caerse es necesario y levantarse la única opción, no queda otra. No hay que olvidar a los que siempre estuvieron pero hay que aceptar a los que han decidido irse. No hay culpables. Todo ocurre para algo, así que la pregunta no es porqué sino para qué. Cuando aceptamos la neutra realidad dejamos de sufrir. Es tan fácil que es incomprensible saber porque nos cuesta tanto a todos entenderlo y practicarlo. Yo el primero.

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Siem Reap

Igual que dije en la India cuando fuimos a ver el Taj Mahal digo ahora aquí en Camboya. El viaje ya vale la pena en si mismo por visitar los templos de Angkor, una de las Maravillas del mundo antiguo, dicen que a la altura de las pirámides de Egipto aunque allí aún no he estado. Raíces gigantescas que con sus tentáculos atrapan templos enteros. Piedras reverdecidas por el paso del tiempo emergen misteriosamente de la selva. Pirámides que de lejos parecen formas anárquicas y que forman esculturas perfectas sostenidas de forma milagrosa. Es Angkor, la capital real de un antiguo imperio con más de 8 siglos de historia y que casi es desconocido en Occidente.

Cualquier cosa que digas o escribas se queda corto. Este es un lugar que habría que peregrinar al menos una vez en la vida. Y eso que a determinadas horas la oleada de visitantes, sobre todo chinos, puede resultar agobiante. Y aún así nada rompe el encanto de una visita a un lugar único en el mundo.

La primera sorpresa te la llevas fuera del recinto arqueológico. Es Siem Reap, la moderna ciudad crecida en torno a las ruinas y base obligada para visitarlas. Esta ciudad cuando llegas por tierra como fue nuestro caso parece un parque temático, es alucinante la cantidad de hoteles, restaurantes, bares y mercadillos que puedes encontrar. De hecho creo que si vuelas desde alguna capital hasta aquí y no ves nada más de Camboya se podría decir que estas ante un espejismo y nunca conocerías el país y sus costumbres.

Nosotros nos hospedamos en un hostal bastante económico y muy recomendable con piscina, buen servicio y céntrico, el Ima Boutique. En 10 minutos caminando estas el el mercado nocturno y en la popular calle Pub Street donde cientos de turistas se mueven de pub en pub olvidándose del lugar en donde están. Como curiosidad estuvimos en un pub llamado Temple Bar del mismo dueño que el de Dublin en Irlanda y en el que estuve el año pasado. Al día siguiente no madrugamos ya que veníamos muy cansados de nuestro viaje, un día entero desde Si Pan Don en Laos hasta Camboya cruzando la frontera y con algún que otro percance ya que se estropeó el autobús debido a los innumerables baches de la carretera, total un viaje de unas 9 o 10 horas.

Lo primero que has de hacer es ir a las taquillas a comprar el Angkor Pass, un pase que te sirve para uno, dos o tres días según tu tiempo y tu presupuesto. Cada día son 22€ y en mi opinión, salvo que seas muy muy aficionado a la historia, con dos días vas a tener suficiente para verlo todo. Hay dos recorridos el largo y el corto, ves la misma cantidad de templos en ambos pero uno es mucho más amplió el recorrido que has de hacer y aquí las distancias son largas, ten en cuenta que los templos están en un área de 400 kilómetros cuadrados. Te aconsejo empieces por el corto y por supuesto ir primero a Angkor Wat. La visión de sus torres recortadas al pasar el inmenso lago que lo rodea es de esas imágenes que, aunque vista muchas veces en fotos, te va a dejar boquiabierto. Si te es posible ve antes de amanecer y te aseguro que justificara tu viaje solo el hecho de ver esas luces rojas iluminando el templo al amanecer. Después de Angkor Wat irás a ver el conocido popularmente como Jungle Temple y enseguida sabrás porque. Entrarás por la puerta oeste ya que según la mitología Hindu, Vishnu indica que la puerta del templo ha de estar orientada hacia poniente. Me emociono viéndome en el embriagador escenario que recuerdo de mis películas de aventuras, en Busca del Arca Pérdida o Tom Raider. Si las obras del ser humano son grandiosas no son menos las de la naturaleza. Estas ruinas fueron olvidadas durante 500 años y esta zona de la selva quedo a merced de raíces, lianas y matorrales. Un manto verde lo cubrió poco a poco y quizá gracias a eso han estado protegidas de la codicia del ser humano, una amalgama de vegetación y piedra caliza, la mezcla de un sobra de la naturaleza y del hombre tal y como la describió el poeta Pierre Loti en 1901 cuando visto este mágico lugar.

Al llegar las horas centrales del día el calor es sofocante y suerte que nuestro conductor de tuk tuk lleva una caja con agua fresca para calmar nuestra sed. Después veremos Bañon, el templo de las caras sonrientes, luego el de las serpientes y por último el Phnom Bakheng para ver un hermoso atardecer. A la vuelta y de camino a la ciudadanía hay un enorme y precioso estanque donde el público juvenil local se reúne a esas horas para compartir su tiempo en pequeños grupos.

El segundo día es para el recorrido largo pero con sinceridad he de decir que después de ver los mejores el día anterior y además de ser un mucho más largo puede resultar agotador y por eso es conveniente que madruguéis todos los días. Nosotros después de mediodía decidimos ir al lago Tonle Siap, que queda una hora y media de carretera. La mejor opinión no es ir por tu cuenta ya que nos resultó muy caro. Lo ideal es hacer esta excursión desde tu hotel en un todo incluido por unos 18 dólares y así poder ver el atardecer cosa que no pudimos ver nosotros ya que nuestro barco regresaba a un horario fijo. El trayecto en barco pasa por villas sobre el agua en una enorme entrada de agua que viene desde un lago que puede llegar a medir unos 130 kilómetros cuadrados. Aquí vas a poder conocer cómo viven estas gentes que viven en el agua y apenas van a tierra tal como viéramos en el Lago Inle de Myanmar. Una excursión que no debes perderte y que no sea incluido es la visita al Floating Forest, un impresionante bosque dentro del agua que sería mágico si lo navegáramos en el silencio de las canoas de remos y si no fuera porque aquí hay montones de embarcaciones con ruidosas señoras ofreciéndote todo tipo de productos. Si paras a comer en alguno de los restaurante sobre el agua podrás ver los criaderos de caimanes que hay y que por supuesto te ofrecen como plato típico del lugar.

Por la noche decidimos ver un espectáculo musical donde se representaba la cultura jemer y las tradiciones camboyanas en particular de este lugar del campo y del lago. Muy bonito y la verdad es que nos entusiasmo bastante pero fuimos muy prudentes al aplaudir ya que la mayoría del público era chino y ellos no tienen por costumbre manifestar su alegría en público.

Como tenía el pase de tres días el último y co o he dicho antes repetí Angkor Wat al amanecer y visite algunos de los templos que más me gustaron algo más relajado como colofón a ese increíble lugar. De camino a los templos hay muchos puentes con figuras agarrando enormes serpientes y que dejan cautivado así como árboles majestuosos con formas de figuras increíbles como esculpidas junta a las rocas. Nosotros estuvimos moviéndonos en tuk tuk con precios muy económicos unos 16 dólares por un día a tu disposición pero puedes alquilar una moto por unos 9 dólares el día o una bicicleta por 2 pero yo no te recomiendo pegarte palizones de distancias en bicicleta con el calor que hace ni tampoco veo la moto, tienes que tener en cuenta que muchos templos se entra por un lado y se sale por el otro y no es lo mismo que te estén esperando con una botellita de agua fresca a volverte a recoger la moto o la bicicleta donde la dejaste.

Como he dicho antes aquí no vas a ver la Camboya profunda, de hecho todo el mundo te hablara en concepto de dólares, el real que es la moneda local se usa muy poco y has de andar listo porque son expertos vendedores y timadores. Te sugiero no te dejes encandilar por los numerosos niños vendedores que veras, si les preguntas por la mañana te dirán que van a la escuela por la tarde y si lo haces por la tarde te dirán que fueron en la mañana. La verdad es que ninguno quiere ir al colegio, con el dinero que ganan con los turistas cuando no van obligados por los padres. Y tampoco te fíes mucho de los puestos con supuestos excombatientes de la guerra y de las minas antipersona, ya que aunque no dudo que algunos lo sean de verdad, la mayoría según me confirmo gente local, son grupos mafiosos que generan muchos ingresos a base d maltratos.

Acabamos nuestra estancia en la ruidosa ciudad de Siem Reap con una noche “europea” en la Street Pub, escuchando música internacional y tomando unos tragos antes de ir a dormir para al siguiente día madrugar y coger un autobús local que nos llevaría hacia el sur de Camboya a nuestra próxima etapa, Battambang.

Y al final del día y como cada día doy gracias a la vida por haber encaminado mis pasos a este lugar donde he podido ampliar mis conocimientos de otras culturas y de otras gentes. Como decía Gandhi: Vive como si fueras a morir mañana y aprende como si fueras a vivir siempre.

Hay que coexistir con el lugar y la gente para conocer. Hay que conocer para entender. Hay que entender para poder actuar. No dejes que te lo cuenten, vívelo por ti mismo. No te creas nada lo que te digan o no hayas experimentado por ti mismo. No hay nada que te haga más tolerante que viajar. Viajando te das cuenta que todos somos muy parecidos. Que las fronteras las hemos creado nosotros mismos y nuestros prejuicios. Que los adjetivos y etiquetas que ponemos nunca han sido verificadas y casi siempre son mentiras.

Recuerda que, como dice el Zen, lo que das, te lo das; y lo que quitas,te lo quitas.

Cuando contribuyes a la felicidad de otras personas es cuando encuentras el verdadero significado de la vida y entiendes tu existencia.

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