Siem Reap

Igual que dije en la India cuando fuimos a ver el Taj Mahal digo ahora aquí en Camboya. El viaje ya vale la pena en si mismo por visitar los templos de Angkor, una de las Maravillas del mundo antiguo, dicen que a la altura de las pirámides de Egipto aunque allí aún no he estado. Raíces gigantescas que con sus tentáculos atrapan templos enteros. Piedras reverdecidas por el paso del tiempo emergen misteriosamente de la selva. Pirámides que de lejos parecen formas anárquicas y que forman esculturas perfectas sostenidas de forma milagrosa. Es Angkor, la capital real de un antiguo imperio con más de 8 siglos de historia y que casi es desconocido en Occidente.

Cualquier cosa que digas o escribas se queda corto. Este es un lugar que habría que peregrinar al menos una vez en la vida. Y eso que a determinadas horas la oleada de visitantes, sobre todo chinos, puede resultar agobiante. Y aún así nada rompe el encanto de una visita a un lugar único en el mundo.

La primera sorpresa te la llevas fuera del recinto arqueológico. Es Siem Reap, la moderna ciudad crecida en torno a las ruinas y base obligada para visitarlas. Esta ciudad cuando llegas por tierra como fue nuestro caso parece un parque temático, es alucinante la cantidad de hoteles, restaurantes, bares y mercadillos que puedes encontrar. De hecho creo que si vuelas desde alguna capital hasta aquí y no ves nada más de Camboya se podría decir que estas ante un espejismo y nunca conocerías el país y sus costumbres.

Nosotros nos hospedamos en un hostal bastante económico y muy recomendable con piscina, buen servicio y céntrico, el Ima Boutique. En 10 minutos caminando estas el el mercado nocturno y en la popular calle Pub Street donde cientos de turistas se mueven de pub en pub olvidándose del lugar en donde están. Como curiosidad estuvimos en un pub llamado Temple Bar del mismo dueño que el de Dublin en Irlanda y en el que estuve el año pasado. Al día siguiente no madrugamos ya que veníamos muy cansados de nuestro viaje, un día entero desde Si Pan Don en Laos hasta Camboya cruzando la frontera y con algún que otro percance ya que se estropeó el autobús debido a los innumerables baches de la carretera, total un viaje de unas 9 o 10 horas.

Lo primero que has de hacer es ir a las taquillas a comprar el Angkor Pass, un pase que te sirve para uno, dos o tres días según tu tiempo y tu presupuesto. Cada día son 22€ y en mi opinión, salvo que seas muy muy aficionado a la historia, con dos días vas a tener suficiente para verlo todo. Hay dos recorridos el largo y el corto, ves la misma cantidad de templos en ambos pero uno es mucho más amplió el recorrido que has de hacer y aquí las distancias son largas, ten en cuenta que los templos están en un área de 400 kilómetros cuadrados. Te aconsejo empieces por el corto y por supuesto ir primero a Angkor Wat. La visión de sus torres recortadas al pasar el inmenso lago que lo rodea es de esas imágenes que, aunque vista muchas veces en fotos, te va a dejar boquiabierto. Si te es posible ve antes de amanecer y te aseguro que justificara tu viaje solo el hecho de ver esas luces rojas iluminando el templo al amanecer. Después de Angkor Wat irás a ver el conocido popularmente como Jungle Temple y enseguida sabrás porque. Entrarás por la puerta oeste ya que según la mitología Hindu, Vishnu indica que la puerta del templo ha de estar orientada hacia poniente. Me emociono viéndome en el embriagador escenario que recuerdo de mis películas de aventuras, en Busca del Arca Pérdida o Tom Raider. Si las obras del ser humano son grandiosas no son menos las de la naturaleza. Estas ruinas fueron olvidadas durante 500 años y esta zona de la selva quedo a merced de raíces, lianas y matorrales. Un manto verde lo cubrió poco a poco y quizá gracias a eso han estado protegidas de la codicia del ser humano, una amalgama de vegetación y piedra caliza, la mezcla de un sobra de la naturaleza y del hombre tal y como la describió el poeta Pierre Loti en 1901 cuando visto este mágico lugar.

Al llegar las horas centrales del día el calor es sofocante y suerte que nuestro conductor de tuk tuk lleva una caja con agua fresca para calmar nuestra sed. Después veremos Bañon, el templo de las caras sonrientes, luego el de las serpientes y por último el Phnom Bakheng para ver un hermoso atardecer. A la vuelta y de camino a la ciudadanía hay un enorme y precioso estanque donde el público juvenil local se reúne a esas horas para compartir su tiempo en pequeños grupos.

El segundo día es para el recorrido largo pero con sinceridad he de decir que después de ver los mejores el día anterior y además de ser un mucho más largo puede resultar agotador y por eso es conveniente que madruguéis todos los días. Nosotros después de mediodía decidimos ir al lago Tonle Siap, que queda una hora y media de carretera. La mejor opinión no es ir por tu cuenta ya que nos resultó muy caro. Lo ideal es hacer esta excursión desde tu hotel en un todo incluido por unos 18 dólares y así poder ver el atardecer cosa que no pudimos ver nosotros ya que nuestro barco regresaba a un horario fijo. El trayecto en barco pasa por villas sobre el agua en una enorme entrada de agua que viene desde un lago que puede llegar a medir unos 130 kilómetros cuadrados. Aquí vas a poder conocer cómo viven estas gentes que viven en el agua y apenas van a tierra tal como viéramos en el Lago Inle de Myanmar. Una excursión que no debes perderte y que no sea incluido es la visita al Floating Forest, un impresionante bosque dentro del agua que sería mágico si lo navegáramos en el silencio de las canoas de remos y si no fuera porque aquí hay montones de embarcaciones con ruidosas señoras ofreciéndote todo tipo de productos. Si paras a comer en alguno de los restaurante sobre el agua podrás ver los criaderos de caimanes que hay y que por supuesto te ofrecen como plato típico del lugar.

Por la noche decidimos ver un espectáculo musical donde se representaba la cultura jemer y las tradiciones camboyanas en particular de este lugar del campo y del lago. Muy bonito y la verdad es que nos entusiasmo bastante pero fuimos muy prudentes al aplaudir ya que la mayoría del público era chino y ellos no tienen por costumbre manifestar su alegría en público.

Como tenía el pase de tres días el último y co o he dicho antes repetí Angkor Wat al amanecer y visite algunos de los templos que más me gustaron algo más relajado como colofón a ese increíble lugar. De camino a los templos hay muchos puentes con figuras agarrando enormes serpientes y que dejan cautivado así como árboles majestuosos con formas de figuras increíbles como esculpidas junta a las rocas. Nosotros estuvimos moviéndonos en tuk tuk con precios muy económicos unos 16 dólares por un día a tu disposición pero puedes alquilar una moto por unos 9 dólares el día o una bicicleta por 2 pero yo no te recomiendo pegarte palizones de distancias en bicicleta con el calor que hace ni tampoco veo la moto, tienes que tener en cuenta que muchos templos se entra por un lado y se sale por el otro y no es lo mismo que te estén esperando con una botellita de agua fresca a volverte a recoger la moto o la bicicleta donde la dejaste.

Como he dicho antes aquí no vas a ver la Camboya profunda, de hecho todo el mundo te hablara en concepto de dólares, el real que es la moneda local se usa muy poco y has de andar listo porque son expertos vendedores y timadores. Te sugiero no te dejes encandilar por los numerosos niños vendedores que veras, si les preguntas por la mañana te dirán que van a la escuela por la tarde y si lo haces por la tarde te dirán que fueron en la mañana. La verdad es que ninguno quiere ir al colegio, con el dinero que ganan con los turistas cuando no van obligados por los padres. Y tampoco te fíes mucho de los puestos con supuestos excombatientes de la guerra y de las minas antipersona, ya que aunque no dudo que algunos lo sean de verdad, la mayoría según me confirmo gente local, son grupos mafiosos que generan muchos ingresos a base d maltratos.

Acabamos nuestra estancia en la ruidosa ciudad de Siem Reap con una noche “europea” en la Street Pub, escuchando música internacional y tomando unos tragos antes de ir a dormir para al siguiente día madrugar y coger un autobús local que nos llevaría hacia el sur de Camboya a nuestra próxima etapa, Battambang.

Y al final del día y como cada día doy gracias a la vida por haber encaminado mis pasos a este lugar donde he podido ampliar mis conocimientos de otras culturas y de otras gentes. Como decía Gandhi: Vive como si fueras a morir mañana y aprende como si fueras a vivir siempre.

Hay que coexistir con el lugar y la gente para conocer. Hay que conocer para entender. Hay que entender para poder actuar. No dejes que te lo cuenten, vívelo por ti mismo. No te creas nada lo que te digan o no hayas experimentado por ti mismo. No hay nada que te haga más tolerante que viajar. Viajando te das cuenta que todos somos muy parecidos. Que las fronteras las hemos creado nosotros mismos y nuestros prejuicios. Que los adjetivos y etiquetas que ponemos nunca han sido verificadas y casi siempre son mentiras.

Recuerda que, como dice el Zen, lo que das, te lo das; y lo que quitas,te lo quitas.

Cuando contribuyes a la felicidad de otras personas es cuando encuentras el verdadero significado de la vida y entiendes tu existencia.

http://www.elviajerotriton.com

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