De Cebu a Palawan, Puerto Princesa y el Nido.

Habíamos dejado la isla de Bohol en un ferry que nos llevaría en unas  horas de vuelta a la capital de Cebú. Esta isla, la mayor de un archipiélago de 150 entre islas e islotes, fue donde primero arribó hace 500 años la expedición de Magallanes. Una enorme cruz plantada por los españoles y muy bien conservada te lo recuerda en una pequeña capilla que hay junto a la Basílica del Santo Niño. La figura del Niño es devoción entre todos los católicos filipinos, se trata de una figura que Magallanes regaló a la esposa del rey Humabón a su llegada y que desapareció y volvió a ser encontrada 40 años después por un soldado del gobernador de la corona Miguel Lopez de Legazpi. Parece ser que el rey Humabón había pedido ayuda a Magallanes para vencer a sus rivales de la vecina isla de Mactán y este murió en una defendiendo a sus hombres. Después este cacique local quiso compensar a los demás jefes de la expedición y les invitó a una comida en su palacio matándolos a todos en una emboscada salvo a los pocos que se olieron algo y no acudieron a la cita entre ellos Elcano.
La basílica está situada en el mismo lugar donde se encontró la figura del Niño, en una enorme plaza donde los domingos se celebran los oficios religiosos entre la multitud de feligreses. Junto a la basílica se encuentra el museo fundado por el monje agustino Andrés de Urdaneta, quizá uno de los mejores marinos de la historia española y el primero en realizar el tornaviaje.
Muy cerca de la basílica se encuentra la plaza de la Independencia y el fuerte español triangular de San Pedro, una fortificación muy bien conservada y donde en sus alrededores se pueden visitar las esculturas de Legazpi y Pigaffeta. A la entrada del fuerte se puede visitar un pozo donde hay una inscripción de la la Virgen del Remedio, que aquí la llaman Nuestra señora de la Cotta, cuenta la leyenda que de estas aguas bendecidas por la virgen se curaron todos los enfermos que había en el fuerte.
Puerto Princesa es la capital de la bellísima isla de Palawan, al sur y muy próxima al aeropuerto. Se trata de una gran ciudad, no especialmente bonita pero punto de partida donde empezar a visitar la isla. Tiene un espectacular malecón llamado “baywalk”, un lugar con mucho ambiente, numerosos lugares donde comer y beber, y muchos lugares de feria y ocio infantil donde la gente local pasea en familia al atardecer. La verdad es que no comimos nada bien, la formula de elegir tu pescado o tu carne parece que esta bien, pero da lo mismo como les indiques que lo quieres que tienen costumbre de servirlo todo chamuscado como gusta aquí.
Al día siguiente bien temprano partimos en un viaje de unas dos horas para dirigirnos a Honda Bay. Es una zona totalmente equipada y organizada para el turismo, puedes alquilar tu equipo si no lo llevas o comprar cualquier cosa que necesites en las tiendas, pamelas, bolsa acuática, etc. Aquí a las innumerables actividades acuáticas que puedes hacer le llaman popularmente “island hoping”, algo así como saltando de isla en isla. Coury island , Starfish island, Lula island y muchas otras hermosas islas para visitar en un largo día con nuestro catamarán y nuestro equipo alquilado de buceo.
Dos días después de haber llegado a Puerto Princesa, nos dirigimos en transporte local hacia el norte de la isla al Nido, un largo viaje de mas de horas por penosas carreteras que haremos en dos tramos. A mediodía nos desviamos para visitar uno de las 7 Maravillas del Mundo natural que está en una ciudad costera: el río Subterráneo de Sabang. Desde esta ciudad se accede en catamaranes todo muy bien organizado y por turnos rigurosos a la cueva que está a unas dos millas al norte y solo accesible en barco. Hay que esperar el turno pero vale la pena La zona nos parece de película del paraíso solo aproximarnos, enormes paredes acantilados y un acceso a una palpita que nos llevará por una senda muy boscosa a la entrada de la gruta. Hay que llevar cuidado con los monos del lugar, pequeños ladronzuelos que roban cualquier cosa que dejes en el suelo o descuides atrás de tu mochila. A mi me robó uno las gafas de sol y tuve suerte de recuperarlas gracias a un intrépido guía local que subida de árbol en árbol persiguiéndolo hasta que consiguió las dejara caer, eso si, totalmente rayadas. la cueva se entra a través de una laguna de azul turquesa por orden de barcas de remos y en total silencio, solo el guía nos habla muy bajito explicando características del lugar y mostrando con una linterna las paredes. La cueva es enorme y muy alta, hay un lugar que le llaman la Catedral por su altura, muchísimos murciélagos la habitan, y una ligera escarcha gotea nuestras cabezas. Es un lugar bellísimo, sin duda una maravilla de la Naturaleza, si has visto alguna cueva no has visto nada hasta que ves esta. Tiene 8 kilómetros de larga pero solo se recorre uno. Al acabar cogeremos otro transporte publico que en otras 6 horas nos dejará al anochecer en el Nido.
Nos hospedamos en el hostel Balay Pawan un bonito lugar donde el dueño muy amable te facilita cualquier excursión que vayas a hacer sin recargo alguno, tal como pudimos comprobar, solo por dar servicio a sus huéspedes. Lo primero decir que tanto mi mujer como yo consideramos después de haber viajado por medio mundo que este lugar junto a Corón son nuestros dos paraísos preferidos, bellos, salvajes, auténticos, baratos y con gente encantadora local y mochileros como nosotros. Entre las muchas cosas que hacer desde el puerto hay dos tour que son los que nosotros elegimos, uno cada día, son el tour A y el C. Dificil elegir cual de los dos fue mejor. Cada tour cuesta 1200 pesos incluida la tasa medioambiental obligatoria, unos 60 euros. En el precio se incluye el transporte en la banca, un catamarán local, incluye también la comida que fue increíble con pescados y mariscos y frutas tropicales cocinadas a la brasa mientras los pasajeros nos bañábamos, y por supuesto el excelente trato de los guías que te ayudan y te acompañan en los buceos y en cualquier dificultad que tengas. El tour podemos decir que es una mezcla entre playas paradisiacas, paredes de coral para bucear, lagunas y playas escondidas y escondidas. El primer día conocimos a Jessica e Ivan, dos catalanes muy simpáticos con los que compartiríamos nuestros días en el Nido.
El segundo día y después de otro tour espléndido cenamos en el mejor restaurante de la pequeña ciudad el Art Café. Muy cerca está la Bakery, donde puedes disfrutar de unas deliciosas tartas de chocolate y de un pan de sal recién hecho exquisito. Por cierto se llama igual, pan de sal. Como sabéis Filipinas habló nuestra lengua española durante casi 300 años, hasta que en la guerra con los EEUU y de Independencia, aquellos se ocuparon de sustituir su lengua el ingles por la nuestra. A pesar de ello hay muchas palabras locales en nuestro idioma y por supuesto muchas costumbres alimentarias, religiosas y de todo tipo.
El atardecer hay que verlo en la playa de las Cabañas, a unos tres kilómetros al sur del Nido, que resumo diciendo que es espectacular. Si quieres puedes pedirte una piña colada en el bar de la playa y tomarlo dentro del agua disfrutando de las ultimas luces del día. Dificil de superar, de verdad. Al anochecer y de vuelta paramos en un bar llamado Republic Sunset, de dueño español un tal Sanchez y donde puedes disfrutar de tapas como bravas, huevos rotos, tortilla de patatas con cerveza San Miguel y música ambiente en un mirador desde donde también se contempla el atardecer.
En este pequeño pueblecito te mueves en triciclo, una moto con sidecar y con una especie de caseta cerrada detrás,  y han estipulado un precio fijo para todos los trayectos para que no compitan entre ellos, unos 100 pesos, un euro y medio. Barato y divertido, llegamos a subir 5 personas en un trayecto. La playa, con muchos lugares nocturnos de diversión es también el puerto de amarre en la misma orilla de las bancas, las barcas locales para realizar los tour. No puede ser que este lugar esté tan virgen y autentico. Sospecho que pronto llegará la maquina capitalista y transformará este hermoso lugar muy a mi pesar. El “progreso”. Actualmente no hace falta mano de obra, todo lo hacen los filipinos, y muy bien y servicial por cierto, pero quien sabe quien o que vendrá aquí en un futuro. El Nido un 10.
Un hombre se vuelve viejo cuando sustituye sus ilusiones por sus recuerdos.
Uno solo posee lo que no pueda perder en un naufragio.
Hemos de ser águilas que surquemos cielos infinitos.
José Andrés. Diciembre 2018.